miércoles, 17 de junio de 2026

Escribiendo este blog trato de entretenerme y consolarme de la vida mía que pasa como pasa una cigüeña por encima de la ciudad. Nada está dicho todavía. Los amores pasaron, las esquinas de los edificios, no. Las esquinas de los edificios se niegan a decir basta y siguen siendo una doblez inmensa que se repite por las calles como una maldición. Las esquinas bordan el aire, lo llenan de artificiosidad. Las esquinas es mejor doblarlas de día. De noche, son hasta traicioneras. El Retiro me está aguardando, con sus árboles enfermos, con su lago no muy inmenso, con sus paseos anchos quitados a la urbanización y a los edificios grandes, con el asombro de sus transeúntes andando, si no libres, un tanto despistados.

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