viernes, 5 de junio de 2026

El minutero no se cansa. Las horas vuelan. La providencia a veces nos salva. Es estúpido no darse cuenta de las cosas buenas de la vida y no vivirlas. Los amigos ríen, se cuentan sus cosas. La playa es ese lejano rumor que no llega a Madrid. Los versos cuentan, como las novelas, como los niños que juegan: mamá mira, mamá mira. Hay unos dulces frutos pasada la juventud que se pueden disfrutar toda la vida. El rumor del agua, el silbido del viento y el crepitar del fuego siempre nos acompañarán de una forma u otra. Los lunes son como los lunes y en los viernes hay otro palpitar. Me alegro de comer con mi sobrino y de hablar por teléfono con mi hermana esta semana. La familia ya es un tubo comunicante, ya es, por fin, una unión de pareceres.

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