Hay gente que decepciona al cabo de un tiempo. Y duele. Y ya no tienes ganas de verla. Paco dice que donde se cierra una puerta, se abre otra. Yo voy a intentar asociarme a un grupo de escritores aunque me cueste un dinero. La sede está en Leganitos y casi puedo ir andando desde Moncloa. Estaré con gente que le ha dado a la tecla y tendrá que ver más con mi vida. Me cuesta 42 pavos al mes. Y supongo que harán alguna actividad. Lo veré y si luego no me gusta, lo dejo. Vaya, ya estoy pensando en dejarlo y todavía no me he apuntado. Qué disparate. Pero bueno. La puerta la ha de abrir uno, no esperar a que se abra ella sola.
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