El desengaño barroco tiene la fase amorosa que va diciendo: disfruta de tu hermosura, mujer, porque todo luego será sombra de lo que fue. Y luego dice, en tono religioso o moral: todo en esta vida se torna ceniza, polvo, humo. No somos nadie. Pero tampoco hay que fustigarse. Hay que disfrutar lo que tenga de bueno la vida. Las relaciones humanas bonitas hay que hacer que perduren todo lo que se pueda. Así, una pareja que ha criado unos hijos y ha llevado una vida unida es bonito que sigan juntos en la vejez, cuando los hijos se han ido del nido familiar. Y así unos hermanos que viven juntos que se han ayudado en mil inconvenientes. Y así las personas que son amigas y desean eternizar su amistad hasta la muerte. Hay muchos motivos para que perduren los lazos humanos porque son eso, bellos y verdaderos a ojos de los demás y a ojos de Dios.
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