Christian y Patricia salen en el Diez Minutos muy sonrientes, parece que les va bien la vida. Pero solo lo parece. Pueden irse a dar un remojón a una playa idílica pero terminarán discutiendo fuera ya de eso que llaman foto call. Luego, en esa misma revista salen otros que se besan, que hacen paddle surf, que son pobres en su interior de caras alegres, que discuten más incluso que la pareja obrera que habita los barrios humildes. Y puede que sea todo una cuestión de dinero. Fotos por dinero. Otro día saldrán que no se llevan bien, que ha habido rencillas o falta de parné. En fin, todo se resuelve de la manera más pragmática, cobrando por un divorcio lo mismo que cobrando por unos besos. Pero cuando nos están juntos, ya nada es lo mismo. Todo se rompe, hasta los corazones de los famosos. Y, cuando se recomponen los trozos, algo queda dañado para siempre.
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