El día avanza. Llegamos al hospital. Nos atiende un médico amable. Nos dice las cosas. Vamos por un pasillo. Vamos por otro pasillo. Nos tomamos un café bastante bueno. Nos montamos en un autobús. El cielo, allá alto, nos escuda, nos guarda, nos alienta. Es de día todavía. Comemos en un restaurante. Es de día todavía. Las gentes de izquierda roban. La gente oye cosas, ve cosas, sabe cosas. El cielo azul blanquecino, arriba, cunde en mentiras. Yo no sé nada. Yo no hice nada, etcétera, etcétera. Nadie hizo nada, es lo que nos quieren meter de tapadillo. Es de día todavía. Voy a Madrid, a la Plaza Mayor. Como un bocadillo de calamares. El cielo aturde, envenena, maldice nuestros oídos y nuestra vista. Somos sordos y ciegos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario