lunes, 29 de junio de 2026

No soy yo el que me he levantado esta mañana sino un trasunto de mí mismo. Adormilado, tonto para las cosas, olvidado de vivir, fracasado en la experiencia existencial. La vida es para vivirla, sí. Pero esta renuncia a conocer mundo, esta inoperancia para desear los goces de los elementos. Quizás todos los que conozco renuncian a la querencia de ver el mar, de aprovechar los días yendo de acá para allá viendo plazas e iglesias y prados y arboledas y bosques y castillos y hoteles y playas y recónditas esquinas de un pueblo lleno de vacas. Y recorriendo con el coche unos kilómetros ansiados y llenos de emoción. Para aquí. Quiero sacar una foto de recuerdo. Para acullá. Quiero mirar la bahía un momento. Para en el centro. Quiero ser un turista más de los que se meten en el bolsillo ese suvenir misterioso.


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