lunes, 8 de junio de 2026

 Ayer vi una película, una españolada, de un cateto que se apunta a la brigada paracaidista. Le hacen muchas bromas hasta que viene su madre a verle. Los paisajes urbanos son muy bonitos en esta película: grandes muros dados de cal que acotan el cuartel, árboles, merenderos, etcétera. Luego, la compañía va a la guerra con Marruecos. Y ya no seguí viéndola porque me aburrí de tanto tiroteo. El otro día oí en internet a un filósofo hablar de que la maldad o algo así reside en las prisas que tenemos los seres humanos hoy en día y la negación del otro. Se obvia al semejante, no se le tiene en cuenta. Ya nadie puede hablar de su libro. La gente no pregunta a nadie qué tal está, qué piensa, qué hace, etcétera. Lo malo es que, si negamos al que tenemos al lado, nos negamos a nosotros mismos.

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