Había un chiste que decía que fueron los padres de un niño al médico porque el niño no dejaba de masturbarse en todos los rincones de la casa. El médico le preguntó: ¿por qué lo haces? Y contesta el niño: me aburro, no tengo nada que hacer... Resulta que en la consulta del médico había unos pasteles del cumpleaños de su mujer. El médico dice a los padres: tengo que hablar con ustedes en privado. Y deja allí al niño y a los pasteles. El niño se come los pasteles. Cuando regresa el médico, pregunta: ¿cómo es que te has comido los pasteles? Y contesta el niño: me aburría, no tenía nada que hacer... A lo que responde el médico: cabrón, habértela meneao.
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