La enfermera que me pone la inyección me preguntó si íbamos de vacaciones. Lo hizo con desgana, casi con desprecio. Yo solo voy a ponerme una inyección. No sé por qué he de decir a esa enfermera si voy o no voy de vacaciones. Y así como me lo preguntó, que parecía un escupitajo la pregunta. En nuestras condiciones, ni Paco ni yo podemos ir de vacaciones. Paco sufrió un ingreso este año. Tampoco creo que por no ir de vacaciones te vaya a caer la ira del Señor. No pasa nada. Paco no puede conducir 400 o 500 kilómetros a la costa. Lo que si tengo claro es que para pasar el verano tranquilo, habrá que abandonar estas compañías asquerosas de nuestro lado. Yo le dije a esa enfermera que mi hermano no puede conducir. Le tenía que haber dicho un simple y rotundo no.
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