Por algún callejón de Toledo canta un rastafari. One Lord, let´s get together and be all right. Yo estaba mal. Mi familia no me gustaba. Caminé deprimido por las calles de la antigua capital de los godos. Ahora, la familia parece otra cosa, no me da qué pensar, no pienso mal de ella porque me ha ayudado. Es muy reconfortante saber que tu familia está ahí para ayudarte, no para darte quebraderos de cabeza. Y que tu familia ya tiene voz y habla. Y que se paran en la calle contigo y no solo dicen hola y adiós. Ha pasado el tiempo para bien. Y a mi hermano le asistieron. Y a mí también. La familia es lo que conoces desde pequeño. Y jugaron contigo y te hicieron gracietas y se rieron contigo y sufrieron también contigo. Y todo es bonito si los ves a tus familiares y charlan y quieren saber de ti y tú de ellos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario