Y María se moja las ganas en el café. Magdalenas de sexo convexo. Las idas y venidas de mi cuerpo por las calles se tiñen de un azul oscuro. El presidente no sabía nada. Eso es lo que ha dicho y ha hecho reír a todo el hemiciclo. Hemiciclos del mundo romped las cadenas de la esclavitud. No sé qué me pasa esta mañana que me doy miedo. La pequeña Sullivan ataca de nuevo. No es lo mismo despertarse a las 10:00 que a las 7:00. Están en pie todavía las ganas de morirse por dentro. Es un full no perderse en el laberinto de las rosas rojas. El puño ya no agarra. Es manía ya sentirse triste en la mañana de los ojos azules.
No hay comentarios:
Publicar un comentario