domingo, 14 de junio de 2026

 He dejado de leer un libro de un húngaro que tiene un nombre impronunciable. Pero este tío, para contar que un personaje ha cambiado de acera, por ejemplo, se tira cinco páginas. Es un tío narrador muy, muy pesado. No pasa nada en el libro y una manera de contar muy abigarrada en las frases. Este hombre húngaro, comparado con Galdós no vale ni un pimiento. Y encima, le han dado el premio Nobel. No lo entiendo. No creo que nadie entienda que la acción no avance nada y venga frases largas aburridas y cansinas. Luego, estoy leyendo un libro sobre cuatro hermanos en Nueva York que es cojonudo. Cómo retrata los personajes. Cómo crea los capítulos tan interesantes. No como el húngaro, que no dice nada y lo llena todo de frases huecas.

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