jueves, 11 de junio de 2026

 En la asociación donde yo iba, en Las Rozas, se estaba haciendo un taller de poesía. Venían dos voluntarios que se ofrecieron a llevarme en coche a mi ciudad después de ese taller. No debería haber accedido. Me di cuenta que los dos voluntarios eran comunistas de León, de los peores que hay. Uno de ellos no contó más que estupideces y no contó nada de sí mismo. Y el otro voluntario organizaba las cosas del taller sin contar con nadie. Resulta que un día, un voluntario, no sé a cuenta de qué dijo: estaba la Pasionaria. A mí se me revolvieron las tripas. Otro día me dejé llevar y critiqué a Podemos delante de un comunista de estos y me montó un rollo que no veas. Es lo que tienen los radicales: que no admiten crítica alguna. Una de las razones por que he dejado la asociación son estos dos comunistas que viven en las mejores urbanizaciones de la ciudad y presumen de tener una ideología obsoleta, radical y triste.

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