Como dicen en mi pueblo, hay gente ambiciosa que quiere estar al plato y a las tajás. Tienen algunas maridos y olisquean los maridos de otras. Hablan con unos y hablan con otros y se quieren enterar de todo. Les conviene A pero también quieren conocer de B o de C. Son más putas que las gallinas. Guay del que ande tanteando a los demás. Le deberían cortar la lengua para que no pecara más. La lengua es el primer apéndice con el que se peca. Hablar y sondear, hablar y sonsacar. Hablar y cotillear. Qué malas las lenguas, a cuántos no habrán metido en el infierno las lenguas. Y los cotilleos que no vienen al caso. Y los curiosos, esos curiosos que ya tienen un pie en el error o en el pecado por querer saber cosas que no tendrían nunca que haber sabido.
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