Hablando de avaricia, es avaricioso tentarse el bolsillo para no sacar nada de él. Pero bueno. No voy a hablar de tacaños y avariciosos. Esta semana santa se rompió el sábado santo que fui al pueblo y allí vi mucha gente. Yo tenía una idea de que alguna persona del pueblo estaba enfadada conmigo por circunstancias que han ido pasando. Pero no. Ismael, mi tocayo, me habló en términos muy amables. Mariano Lozano me saludó muy efusivamente. No debe de haber envidias sobre mí, sino que me aprecian en algo. La vida va pasando y cada uno de nosotros aceptamos nuestra suerte, mala o buena, y la suerte de los demás, que a veces, es desconocida. La gente no se hace mala sangre porque a mí me den una pensión sino que lo entienden al cabo de un tiempo largo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario