No me entran ganas de leer. Leyendo imaginas mundos aparte del tuyo y todo eso, pero no tengo ganas de leer. La mañana se va pasando y luego haré la comida. Quizás el jueves haga un conejo al ajillo. El truco está en freírlo bien, que se tueste. He llamado a mi sobrino y también a un amigo. Están bien. La vida es un recordatorio de la muerte. Es como el lado visible de la moneda cuando esta está tumbada sobre el suelo. Hasta que se haga la hora de leer, voy a escribir. Escribir me consuela, me hace tilín en el cerebro. Escribir de algo, quizás hace que se olvide ese algo. La luna está ahí. Y el planeta al que refiere. Debemos estar tranquilos ya que nadie nos persigue más que el paso de los días.
No hay comentarios:
Publicar un comentario