Hoy he estado a firmar el contrato de una compra-venta del piso de mi padre, donde tantos años pasé viviendo. Todo pasa y todo cambia. Llegan los años y se plantan delante de uno y los que se fueron son como fantasmas que ya no valen. Se queda un hueco mirándonos desde las sombras de ayer. Hay que comer puré y filetes y pescado y saludar a los amigos y a los familiares y a los que nos echan un cable en esta vida. Hoy me he levantado con un dolor en el estómago. Sería algo somático pues ayer estuve nervioso por el evento citado. Ya todo pasó. Un café después de comer, un cigarrillo y una vuelta por Madrid me devolverán la serenidad y la tranquilidad tan preciada.
viernes, 21 de agosto de 2026
jueves, 20 de agosto de 2026
Mi hermano Paco dice que la gente está desconfiada, triste y angustiada por la política que se está llevando a cabo. Y no le falta razón, yo creo. Este gobierno ha abierto la herida de la guerra civil. Uno de la ser decía ayer algo así como que deberíamos concienciarnos de los "miles" de muertos en las cunetas. Luego hablaba este periodista constantemente del franquismo, como si fuera un ente global y maldito. Yo creo que ya está bien de franquismo. Enterrar el hacha de guerra estaría bien ya. No quieran fusilar a Franco después de muerto. Hay que oír llamamientos a la dureza de un dictador. Pero no se habla de las brutalidades de la retaguardia republicana. El franquismo, parece que no nos libraremos ya nunca de ese fantasma.
La hora que va de mediodía hasta la una, no sé qué hacer de mí. Ayer dijeron que habría un bajada grande de temperatura. Y que llovería. Está por ver. Hoy me pongo la inyección a eso de las 4. El mundo va dirigido por cabezas parlantes como una banda de ¿rock?, ¿punk? que se llama así, talking heads. A los poderosos de este mundo se les ocurren muchas ideas y las ponen en práctica. Lo más seguro es que no sean ideas buenas pero las ponen en práctica para dar pasos hacia adelante. La virtud no existe en este mundo, no se la tiene en cuenta. Para mí que todo esto que está pasando es una señal de un apocalipsis al que estamos yendo sin darnos cuenta. No digo un apocalipsis en sentido bíblico, sino humano, global, propio del ser humano que le da por destruir.
sz se pega al poder como un alacrán a una piedra. Ya es por vicio. Se ha juntado con las minorías que solo representaban a un espectro de la sociedad española. Echa la culpa continuamente a la "extrema derecha y la derecha extrema", que no sé qué quiere decir. Ha creado una red criminal corrupta de tomo y lomo, de la cual él es partícipe. sz está jodiendo a España muy fuertemente. Lo malo es que puede ganar otra vez las elecciones (sz está siempre en onda electoral, a ver si salgo otra vez) y nos puede costar muy caro otros cuatro años con este indeseable en el poder. Demonizando a vox gana muchos puntos, sí. Pero es el tío más desolador de la democracia española po rmucho.
sz, psicológicamente, es un enfermo. Para mí, es un psicópata. No le duele el dolor de los demás. Es indolente, frío. Ha montado una red criminal (dicho por los jueces, no por mí). No ha dado explicaciones de muchos desastres, como el apagón o la dana. No ha apoyado a las víctimas. Se ha puesto siempre enfrente de las cámaras para decir lo bien que va España (este país, dice). Para lo malo, se escabullía, no quería salir en la foto. Ha acusado a todo el mundo (a los jueces, a los socios, al pp, por supuesto) de responsabilidades solo suyas. sz es una persona muy peligrosa y está en el poder. Y él ya gobierna sin parlamento, sin presupuestos, sin socios... sz es un loco al poder. Por ti, Lili Marlene.
miércoles, 19 de agosto de 2026
El que no ahorra, no halla en la cuenta corriente. Todo es sorpresa a fin de mes, cuando se mira el extracto. Y, si encima, no te gusta mucho trabajar, lo pasas mal porque ves que el dinero se va y no vuelve. Y que no entres en números rojos que todo son intereses, intereses para el banco claro. Yo nunca he estado en número rojos ni pienso estarlo. Pero los números rojos me da a mí que da mucho yuyu y da mucho qué pensar. Pero me puedo morir de algo, de un cáncer de pulmón, por ejemplo. Y el dinero, ¿para qué lo he querido o quiero? Hacer las cosas bien es mejor que arrepentirse uno de lo que hace. Y puedes estar muerto. Pues dice el refrán: haber elegido muerte. Y yo, en mi vida, muchas veces he deseado muerte.
En verano veo muy poco a los de mi familia. El año pasado se tuvo que poner malo mi padre y mi hermano para verlos más. No sé yo qué gusanillo me trepa por la sien en esto de ver a mi familia. Tampoco es una maravilla pues no suelen contar nada. Y sí que desean imponer rollos como los de la casa del pueblo que, a Paco y a mí, por ahora no nos interesa. Si han ido de vacaciones, no cuentan dónde han estado. Si los ha pasado algo, tampoco lo cuentan. Yo lo veo más o menos bien pues hoy en día la privacidad es la privacidad. Pero creo que los sobrinos por parte de mi hermano mayor tienen complejo de derrochones. Se creen que todos les juzgamos por el montón que gastan y así no hablan. Es mi teoría. Pero puede haber otra.
Francisco Espinosa me parece que nació en Antequera. Fue cura. Pero eso no le impidió escribir sonetos de amor a Amarilis y a Lisis y a Dorotea. En aquella época había muchas Doroteas que se metían en tu cama casi sin darte cuenta. El ser cura en aquellas épocas era como un cargo administrativo más. Ahora ser cura es algo muy serio. Se debe renunciar a Doroteas o Vanesas de este mundo tan espirituoso. Luis Martín de la Plaza nació en Nebrija, de donde era el mayor gramático que tuvo España en mucho tiempo. Luis Martín de la Plaza saboreó los dulces encantos de Camila pero sufrió una sífilis, muy común en aquellas épocas. Y se quedó ciego y murió al poco tiempo asistido por su mujer, que no sabía lo de Camila.
Andando, andando se ven cosas desde las que colegir el estado de este mundo. El otro día iba yo dando un paseo a eso de las 7 de la tarde y me encuentro con un tío durmiendo en un banco. Es el signo de los tiempos: el Ibex, hasta arriba. La gente de la calle, hacia abajo. Nunca ha habido en Majadahonda estas tribus que hay ahora de drogadictos que cada vez son más grandes. Yo le pregunté al dueño del supermercado que está en la plaza donde se juntan estas gentes que si molestaban. Él me dijo: se hacen daño. Solo dijo eso. Pero se ve que deben robar para pagarse la droga pues no trabaja ninguno. Están por la mañana y por la tarde. Ya digo: andando se ve la miseria de un país o una ciudad y yo ya la estoy viendo.
Ayer escribí muchos blogs y escribí uno que decía que hay que trabajar en este mundo. Conozco el caso de un amigo enfermo mental que lloraba porque su padre le llamaba inútil y tonto. Consiguió el trabajo de cajero de un supermercado y ahora se le ve más feliz pues, cuando le veíamos en la asociación, lloraba de lo mal que se sentía. Y el gilipollas del jefe de la asociación decía que el trabajo no era importante para un enfermo mental, cuando todas las instancias ligadas a estas enfermedades dicen que es fundamental. Meléndez, que así se llama este amigo, es más feliz desde que trabaja y es valorado por sí mismo y por los demás. Vaya jefe de una asociación de enfermos mentales. Un vago redomado y un jeta.
martes, 18 de agosto de 2026
Hay que ir asentando las bases para una buena vida. No hacer caso de modas pasajeras, ni siquiera que perduren. Las modas te quitan personalidad. Viste como quieras, vuela con Iberia a Nueva York. Los hay que tienen un caletre y lo tienen que cumplir a la fuerza. Para ellos es el mundo, no para los que nos quedamos en casa. Pero para eso hay que tener mucho parné. Por ejemplo: el martes me voy a Barcelona y el sábado a Cáceres. Olé tus cojones. Pero la primera pregunta que se me viene a la cabeza es: ¿Eres rico? ¿Tienes de verdad tanto dinero? Pues el dinero, por ejemplo a mí, aquí en Majadahonda, se me va bastante rápido. No sé yo cómo se va dando vueltas por toda España. Con su pan se lo coman. Yo, a lo mío: cuidar mi salud mental y corporal, comer bien y dormir a pierna suelta.
Prepárate, va a estallar el obús. Hay que tener fuerza mental y no derrumbarse por mucho que cambien los vientos. El amor de mi vida ya se jodióóó. Las naturales formas de comportamiento humano están en el ser mismo, es algo innato en el género humano. No ofender, no ser descortés. Y si he ofendido en este blog creo que nunca he llegado al insulto de seres cercanos. Últimamente, me refiero. Yo digo cosas que pueden referirse a una generalidad pero las digo porque conozco el caso de las personas que he tratado, incluido mis familiares. No suelo hacer mucha sangre. Solo cuento como podría contar de otros. Las familias pueden tener los mismos problemas que otras y por contarlos objetivamente no se insulta ni se ofende, creo yo.
Mirar de reojo a ver cómo van los demás, nos sirve para aventurar cómo nos irá a nosotros. He conocido gente que ha tenido que vender un buen trozo de su patrimonio porque estaban ahogados de deudas por gastar y gastar sin freno. He visto a un menda que ya no pasea con sus hijas y su mujer y ahora está solo en una esquina fumando y bebiendo cerveza. He visto hombres de mi pueblo y a un hermano mayor que de tanto beber y fumar han derruido su vida. He visto a un familiar vestir como un mamarracho y encima caro. He visto locos, he visto viejos en sillas de ruedas hechos polvo. Hoy ya es 18. Le quedan a agosto 10 días prácticamente.
Aunque parezca mentira para un mes de agosto, el viento aúlla. Solo de vez en cuando y con poca fuerza, pero aúlla unos metros más allá de mi ventana. Debe de hacer ese sonido en la barrera de los álamos o más allá. Mi vejez será tranquila en todo lo que se pueda. Lo primero es no hacer caso a consejeros a los que no importas una mierda. Hay centros para enfermos mentales que están bien, están muy bien dotados. Me consta porque conozco a una viejecilla en Majadahonda que tiene a su hija en uno. Esos sitios tienen internet, tienen huerta, gimnasio, etcétera. Y, como dijo el doctor, los familiares y los trastos viejos, mejor cuanto más lejos. Y no dejas aire que respirar.
Si la vida te da limones, haz limonada, decía en letras gruesas el libro que compré. Es una guía de esas que llaman autoayuda pero no me está gustando. Habla todo el rato así, como en metáforas tontas y consejos muy ambiguos. Lo voy a dejar en la página 30 y voy a leer lo de mi amigo Leo, el mayor de los cuatro hermanos que les deja sin un dólar de la herencia y se pira sin dejar señas. Y encima deja preñada a Charlotte, uno de mis personajes favoritos de la novela que da a luz en el comedor asistida por un bombero jubilado amigo suyo. La vida da muchas vueltas, eso sí. Y por eso, nos sabemos si estamos arriba o abajo o en ningún sitio de los probables que intentamos manejar. La vida te coloca donde quiere, no donde debería.
Un hermano cuenta un trozo de vida de su hermana mayor, heroinómana. La hermana existió y vivió en Barcelona y Génova. Murió joven. Al hermano le resulta muy difícil seguirle la pista. Hay unas anécdotas familiares de un color crudo. El hermano va por las zonas donde había jipismo en los años 70 en Barcelona pero no encuentra a nadie que le dé siquiera una pista. La historia de la heroína la sabemos todos: de venderse en farmacias a estar prohibidísima en los años 80. La hermana se lía con un italiano. Podría ser el argumento de una novela mía.
Hay ahora mismo el ruido de unas máquinas que roturan el asfalto con unos dientes fortísimos. Toda la avenida España arriba hacia el zoco. Me han dicho que es para poner cámaras de vigilancia. Me lo ha dicho uno que tiene un piso en Plaza de Castilla, en Madrid. Y se ha revalorizado ese piso y, a lo mejor, se jubila antes de tiempo con el precio del alquiler de ese piso. Es camarero pero no me ha dicho cómo accedió a ese piso, cómo lo consiguió. A lo mejor se te ocurre pensar de alguien que es un mindundi o tal y a lo mejor, es un arquitecto jubilado que tiene fama internacional. O, como yo, que pensaba que este tipo vivía exclusivamente de su sueldo y mira. Un piso en Plaza de Castilla.
Cuando a mi madre le dio el infarto, me parece que tenía ya 92 años. Esas edades son críticas y no estuvo más de una semana viva. Si a mi padre le llega una fatalidad, tampoco aguantará mucho por lo mismo: por su edad crítica. Mi padre ha sufrido una depresión, una retención de líquidos y una pulmonía pero tiene el corazón fuerte y eso le ha salvado. En caso de que sufra alguna dolencia fuerte, morirá pronto. No es un deseo. Es la constatación de un hecho ya visto. 96 años son muchos años y la edad cansa y fatiga. Pero a lo mejor muero yo antes o algún sobrino o mi hermana o mi cuñado. Nadie está a salvo de los imprevistos de la vida. Y uno de sus imprevistos, sin dudarlo, es la muerte. Por la calle del olvido vagan tu sombra y la mía.
Hemos comido a la una. Lego yo me he tumbado pero como no me dormía, he ido al Rodilla a pasar un rato. Al volver, he visto a un operario de obra dormido con la nuca apoyada en el casco. Hay que tener sueño, ¿no? No he visto ya más a esa tonta que el día que me dijo que iba 20 minutos retrasada antes de dar los buenos días. Las hay gilipollas. Encima, tuve que aguantar que me llamara borde cuando apenas hablé. Habló ella todo: que me tengo que ir, que me tengo que ir. Pues vete, gilipollas. Cuando llegue últimos de septiembre, voy a ir al Gran Plaza 2, a dar un paseo, a comprarme un jersey, a relajarme en el sofá molón.
La vida va atómica, dice una prostituta en un video de Manu Chao, ese estupendo cantante. Y luego dice la prostituta: pero nosotras la vamos a domar o algo así. Tiene Manu Chao una canción que se titula "me llaman calle", que va de la prostitución. En otra canción, habla de la mentira. Mentira comanda, dice. Es verdad. Hay miles de mentiras por una verdad. Porque las mentiras son más elásticas, las puedes adornar. El que roba dice que se le metió solo el dinero en el bolsillo. El que mata dice que se cayó el cadáver sobre el puñal, etcétera. Hay vagos que han hecho mil obras y no han hecho ninguna. Y hay pobrecitos que están todo el día al pie de obra y no los cree nadie.
Solo he leído hasta la página 50 de "El conde de Montecristo" Pero sé que va de una venganza terrible. Todo es aventura en esta novela. Sin embargo, en "Crimen y castigo" se propone estudiar la mente de un asesino, como también se hace en "Los hermanos Karamazov", novela que yo no entendí pero que va de unos hijos que matan a su padre. Son novelones que se han dado en llamar psicológicos. Mis novelas son algo psicológicas también. Escribo en ellas lo que piensan los personajes de sus actos y del mundo en general. Creo que todos los novelistas tienen algo de psicólogos. Cada uno en una acera por las cosas de la vida.
Dice Santa Teresa, la de Ávila de los caballeros: nada te turbe, nada te espante. Dios no se muda, todo se pasa. Con la paciencia todo se alcanza. Quien tiene a Dios, nada le falta. Son palabras sabias sobre la vida, sobre la humanidad que a menudo está angustiada, contristada, agobiada. Nada nos turbe, pues. La vida es dura, sí. Hay que renunciar a cosas, hay que aguantar desprecios, que te marquen por cualquier enfermedad o defecto. La gente es así, se ríe de los cojos, de los locos, de los feos, de los tuertos, de todo el mundo se ríe cuando este todo el mundo falla. Y fallamos bastante a menudo pues la vida nos pone en un brete enseguida. Y luego, cuando te toca a ti, te acuerdas de que reías. Y no quieres risas para ti.
En verano no lo he hecho nunca pero yo, cuando escribo, solo relleno una página, quizás dos. Saramago, el novelista que vino de la pobreza, creo que ateo y que escribía novelas apocalípticas como "Ensayo de la ceguera" en la que el mundo entero se vuelve ciego, también iba por página diaria por lo que declaró en una entrevista que yo leí. Hay escritores que trabajan en tres o cuatro novelas a la vez, creo, como el lector que lee varias novelas. El otro día cogí de la biblioteca un libro que estaba de baja. Estaba nuevecito. Era un bodrio desde el primer párrafo. El año pasado encontré uno de Benjamin Black. Estaba manoseado, usado, pero no sucio. Me lo pasé genial leyéndolo, era muy bueno. En las bibliotecas no falla, si está manoseado, es buena obra literaria. Voy camino Soria.
¿Se puede llamar trabajo a este blog? No lo sé. ¿Se puede llamar trabajo a la escritura que tengo de siete novelas y seis poemarios? Esto yo creo que sí. Son muchas horas sentado en el escritorio y también, pensando mientras paseo qué le pasará al personaje este o aquel, cómo construyo un ambiente espacial para la novela, si la ubico en un planeta lejano, en el Alto del León o en Lisboa. También hay que pensar qué tono usar en la novela que voy construyendo: cómico a ratos o todo dramático. La última novela que he escrito la tuve que dar muchas vueltas porque no acertaba con el final. Se titula "La vuelta al mundo en ningún día" y termina un poco mal pero también lleva dentro algo de comicidad. ¿Es un trabajo pensar en personajes, situaciones, cosas sorprendentes para una novela? Creo que sí pero somos muchísimos más los que no cobramos por nuestras creaciones que aquellos que consiguen dinero y fama con las suyas.
Hay que trabajar, no queda otra. El dinero que se obtiene del trabajo, paga gastos de la familia. Hay algunos que dicen: yo quiero vivir sin trabajar. Pero eso es imposible porque el dinero manda. Hay una canción de Franco Battiato que dice: somos bisnietos de su majestad el dinero. Algunos son padres o hijos de él por cómo lo sonsacan de cualquier sitio. Pero no somos banqueros ni Florentinos. Hay que tener un don para hacer dinero y que te toque la lotería es muy improbable. Y que te toque la lotería y a los dos años estés en la ruina, eso sí que es probable por lo que oigo y leo. Hay que trabajar lo justo. Trabajar para vivir, no vivir para trabajar.
Si en el pueblo preguntas: ¿Va a llover mañana? Te pueden responder un poco irreverentemente: Tú veras que llevas gafas. En el pueblo suele haber gente que se ha criado en el campo que quizás sí pueda adivinar el tiempo por algunos aspectos que presidan el cielo o la tierra. Quizás diga un lugareño: me da que llueve. O el rollo ese de que le duele el hueso de la pierna cuando va a llover. Sin embargo, las circunstancias humanas no se sabe muy bien predecirlas. Puede pasar una cosa o la contraria según pase el tiempo o las voluntades de los implicados en el acontecimiento humano que se derive. La vida es muy imprecisa: mira lo que pasó en Babel, mira lo que pasó con Pilato, mira lo que pasó con el imperio romano con el paso del tiempo y también con el imperio español.
Cuando algo es incierto, cuando no está segura la empresa, se dice: no vendas la piel del oso antes de cazarlo. En mi pueblo, cuando algo está seguro y realizado, se dice: ya está el gato en la talega. Ojalá esté el gato en la talega y no vendamos más pieles de oso. El viernes vamos todos a firmar por lo de la venta del piso. Será un momento que no dure ni media hora, lo que tarde en relatar el notario todas las cláusulas de la venta. Nadie puede decir en este mundo traidor: está el gato en la talega porque por al lado pasa otro gato que se escapa. El mundo está lleno de osos por cazar y de gatos que meter en la talega.
Pasear dos personas es muy bonito. Pasan los escenarios y van hablando. En el teatro no sé cómo se podría reflejar un paseo de dos personas en la escena. Se podría poner al fondo del escenario una película con cierto paisaje y los dos actores van hablando. De hecho, creo que se hace así. Aunque, ¿qué dramaturgos ponen en escena un paseo, una pequeña vuelta por la ciudad o una parada en una plaza a charlar? Debería haber además una serie de extras, unos transeúntes con los que la pareja dialogante se cruzara para no parecer que el parque o las calles de la ciudad están desiertas. Me gustaría ver una obra de teatro en que se represente eso: un paseo en el que los paseantes se desarrollen como personajes y digan cosas de otros personajes y analicen su vida ficticia.
Hay una que se ha comprado un ático. En las sombras crece la duda y el malestar. Los comportamientos extraños hacen pensar mal. La noche ha durado mucho para lo que regala el día. Lorca conocía a un falangista, también poeta, llamado Luis Rosales. La vida te da y te quita pero lo que vive a tu lado no te lo quita más que la muerte. Las ilusiones de vivir bien se esfuman por una maldita enfermedad del alma. La mente fabrica temblores, insomnios, hambres repentinas, falta de tranquilidad. Y luego, todo es lamentarse. Menos mal que en la crisis anterior nos ayudó la familia. 112, el número. Vuela alto, pero vuela.
lunes, 17 de agosto de 2026
Los familiares, mejor cuanto más lejos: mi padre en la residencia. Mi hermana, en su puta casa y los sobrinos, en el mar. Así que todo bien porque cuando te juntas con alguno de ellos, todo son desprecios, tergiversaciones y mentiras y ocultamientos. Me voy a juntar este viernes con ellos. Hacer lo que haya que hacer y cada uno a su casita. La vida pasa para todos. Yo soy enfermo mental pero no soy gilipollas. Paco fue medio mes taxista de mi hermana y de mi padre. Y luego, otro medio mes. Y luego mi padre se puso malo. Y no hubo celebración de nuestro cumpleaños. Y bien sabemos todos quién estuvo con mi padre y quién no. No nos llevemos a engaño. Paco está tranquilo así que yo también lo estaré a pesar de mentiras y desprecios.
A mí, que la gente mienta y se llame a andana de lo que le preguntas o expones, me pone fatal. Menos mal que me bebo un litro de agua fresca y se me quita un poco. Hay seres que se creen con todos los méritos del mundo y los demás no hacen nada por ellos, según su versión de la vida. Hay gente que hace y deshace más que nadie en todo el entorno familiar. Y se apunta todos los tantos y viene a decir que los demás miembros de la familia somos meros comparsas de sus esfuerzos que hacen casi por el mundo entero. Solo les falta de decir que son supermanes de la vida o algo así. Pero luego, hablándolo con mi hermano me calmo, porque él se calma también y sabemos que todo es mentira. Pero mi hermano pasa de ellos como de la mierda, cosa que yo ya empezaré a hacer porque si no, te sientes como un payaso.
Hoy me he despertado a las 9:15 porque ayer mi padre me pidió que le compre un móvil nuevo. He quedado a las 10:00 con mi hermana para comprárselo. Ahora son las 9: 40, así que ya casi salgo de naja. Hoy puede que sea un día de calma, de pasar simplemente el tiempo como vienen siendo estos días de atrás. Hay un jardinero gilipollas que se pone todas las mañanas temprano con la puta sopladora. Le podrían mandar a soplar a su puta casa. Que sople su puta casa. Bueno. Ya está dando fin el verano. La vida se enreda un poco pero pronto se desanuda frente al sol reinante. La vida tiene sus cosas; yo, también y tú, lector, también tienes tus cosas.
domingo, 16 de agosto de 2026
Hay gente que se lo pasa muy bien. Las perras que tiene en el banco las da muy buen aire. Van a Caños de Meca, van a Tarifa, van a la venta del bolo, si les da el gustito. La gente que no hace más que gastar, llega el día que necesitan dinero para algo necesario y no tiene. Y han de pedir un préstamo al banco. Y miran el extracto del banco y no se lo creen. Y luego, andan pidiendo o robando de donde sea. Y luego, que casi no hay para comer. Y luego que tenemos más trucos que una película china. Pero qué bien lo pasaron comiendo un lenguado en Coín. Y nunca asientan la cabeza.
Yo tengo que andar liado con anomalías del carácter. De mi carácter y del carácter de mi hermano. Cuando mi hermano se levanta un poco quisquilloso, ya me da qué pensar. Y ando de cabeza hasta que se le pasa la suspicacia y la mala leche. Hoy le he preguntado por una cosa y se ha cabreado. No era para tanto. Pero es que mi hermano, de vez en cuando, le sale la vena victimista. Que no sea nada. Hoy hay entrecot. Un buen entrecot puede solucionar muchas cosas además del hambre. La vida anda ligera pero Dios no participa de la ligereza de la vida. A veces Dios pone las cosas pesadas y difíciles para probarnos. Yo ya estoy harto de sainetes y gilipolleces de la enfermedad así que le pediría a Dios que me dejase en paz de pruebas.
Ayer vi una película que se llama "Wonder". Es de un niño que tiene la cara desfigurada por una enfermedad genética. Sale Julia Roberts. A mí me gustó un montón. El niño tiene que adaptarse al colegio porque todos le miran con burla o desafección. Pero el niño consigue hacer un amigo pero el amigo le traiciona diciendo el día de Halloween, estando el niño raro disfrazado: "si yo fuera fulano (no me acuerdo del nombre del niño), me suicidaría". Esta frase le hunde en la miseria al niño raro. Pero luego acaban las desavenencias y consiguen ser amigos otra vez. La hermana del niño raro hace un papel muy bonito. Representa un papel principal en la función del instituto y se hace amiga de una chica que tiene desestructurada a la familia ya que su padre se ha largado con otra y su madre no lo supera. Al final, todo acaba medio bien y mola mucho la historia.
sábado, 15 de agosto de 2026
Estéticamente, estos blogs que hago últimamente, no son muy allá. Pero yo sigo escribiendo como una tarabilla. Habrá un lector que diga: qué cosas raras hace y dice este del blog. ¿Y tú, lector? ¿No haces cosas raras y dices o callas cosas raras incluso delictivas a los ojos de los demás? No hay que juzgar y no seremos juzgados. Yo creo que me ataño mucho a la razón después de haber superado pruebas duras en mi trabajo y con mi hermano. Y esos que se toman un poco la vida a broma: ni sufren en el trabajo ni viven cosas duras de llevar, esos son los que quizás me juzgan. Pero que no se duerman en los laureles esos que viven bien: todo se puede torcer de un día para otro, como yo he comprobado muchas veces.
No pasarán. No pasarán los días en la playa. No pasarán los días con los amigos de antes. No pasarán los dulces caminares por el camino arbolado. No pasarán ya los días de un café deprisa y corriendo porque hay que comprar cremas en la farmacia. Yo deseaba contar algo a los familiares pero me lo impidió un vendaval. Les iba a contar que Paco y yo no somos normales sino que tenemos una enfermedad. Y para ya de contar pues era eso básicamente lo que les iba a decir. Y que Paco ya no puede ser el taxista de la familia nunca más. Y que tenemos que dormir mucho, más que una persona normal, que por eso tomamos pastillas de noche. Y que el sol sale para todos pero unos pueden y otros, no.
Hoy, en Móstoles, ha amanecido igual que en Caños de Meca o Coín. Lo que pasa es que la historia o la historia con mayúscula pasa más por esos pueblos costeros que por ese barrio de Madrid. Me consta que en esos pueblos costeros hay muchos abogados (porque yo los llamaba y me decían que estaban allí), muchos médicos y enfermeros, muchos financieros, muchos profesores universitarios, etcétera. Todos estaban allí menos yo, como la canción de Sabina. Pero da igual. Pues una divina neutralidad anímica, una dejación del sentimiento me rodea el alma como si fuera el rebozado de una merluza. Y no siento nada más que hambre a la hora de comer y sueño a la hora de dormir. Y paseo ya con mi soledad domeñada en un puño, con los pasos lentos del que no tiene prisa, con el agujero en el pecho del que rehúye de amigos falsos y tóxicos.
viernes, 14 de agosto de 2026
Hoy está nublado. Es una delicia la temperatura que hace, de unos 25 grados. Estoy leyendo un libro que se basa en contar las vidas de las monjas del siglo XVII en toda Europa y luego, aplicar los avatares que sufrieron o gustaron esas monjas en este siglo XXI. Yo no tengo ganas de nada, me quedaría en casa toda la mañana. Pero he de salir. Tengo que ver gente, tengo que hablar algo con alguien. Si no, me dan los siete males. Siempre hay con quién charlar un rato o ratillo. Hoy tengo que comprar los euro millones. Los euro millones, a lo mejor es la solución a mis problemas. ¿Qué problemas? No lo sé.
El dolor de la vida está ahí. Si alguien comete un error, otros lo pagan. Y luego hay que andar de cabeza para subsanar ese error de ese estúpido que se ha cruzado en tu vida. Vi cómo se levantaba de la mesa un operario cuando miré dentro. Eso puede ser una señal de que están al tanto del error pero puede ser una impresión mía. Hemos estado tranquilos estos días a pesar del error. El error es rectificable a tope, es muy sencillo dar marcha atrás. Lo resolveremos pronto. La vida, ya digo, está sometida a grandes estupideces que hace la gente y no rectifica porque es idiota. Pero todo saldrá a la luz.
Me dice hoy Paco que ya no conduce más, que ya está cansado del coche. Que iremos en servicio público de transportes. Bueno. Otro rollo más para apuntar en los rollos de Paco. En una novela que estoy leyendo, unos jóvenes se llaman a sí mismos "los del rollo". Y es que son jipis que le dan al porro e incluso a la heroína. La protagonista se va a Génova con un italiano llamado Valerio. Pero en Génova no se adapta bien al ambiente pijo (pues los jipis ya sabemos que procedían de un ambiente burgués). Y le da esta protagonista llamada Nela a la heroína para poder aguantar en el ambiente hostil. No la he leído del todo pero ya se sabe que la heroína es muy peligrosa.
No sé qué o quién me ha inoculado el mol de la ataraxia. Si ha sido Dios, albricias para Dios. Si ha sido un espíritu, albricias para ese espíritu. Los días van pasando más bien lentos; sin embargo, ayer pasaron deprisa en ese banco de los jardinillos, charlando con ese amigo. ¿Es que después de cincuenta años en Majadahonda no voy a tener amigos? Tengo amigos a la fuerza, a la fuerza del tiempo pasado junto a la gente. Los domingos vemos a mi padre. Mi padre está bien porque le llamamos todas las mañanas y todas las tardes. Sabemos que está bien porque él nos lo dice. Por favor, llámame. Vale. Te llamaré. Y nunca le llamó. Que asco de persona. Ve y dile a tu madre, si es que dejas de llorar.
jueves, 13 de agosto de 2026
Ya me estoy acabando las cuatro novelas que estaba leyendo. Han sido buena lectura todo el verano. Yo no soy un gran lector, me cuesta concentrarme y no leo grandes ratos. Pero poco a poco, las he ido dando buena cuenta. En una novela de esas, salen cuatro hermanos que andan liados con temas de revistas y novelas y editoriales. También andan liados con el dinero, el alcohol y las drogas. Hay un hermano que sobresale entre todos que es el motor de la historia pero todos sus proyectos salen mal y deja a una mujer embarazada a su suerte porque al final de la novela, huye. Todos desean la herencia de sus padres y al final, hay una componenda en la que parecen salir todos airosos. Tiene gran estilo la redacción de esta novela y es curiosa la manera de distribuir los capítulos: cada capítulo en sí mismo es una historia completa. Me ha gustado leer esta novela que se titula "De buena familia" pero en realidad se titula "El nido". La autora, una tal Sweeney, lo cuenta muy bien.
Yo me pregunto, yo me cuestiono, yo me interrogo: ¿qué es la cultura? Hay gente, que, para darse importancia, dice que un cuchillo hecho de piedra pulida es cultura. Los utensilios de los hombres prehistóricos son cultura y así se llaman a esas culturas paleolítico o neolítico (piedra vieja y piedra nueva respectivamente). Yo creo que cualquier manifestación humana es cultura. Unos padres con sus hijos van aportando cultura a la sociedad. Un solterón empedernido va destellando su forma de vida a los demás. Y así, todas las formas de relación que hay en el mundo. Cada uno se relaciona con el mundo así como le han ido las cosas, como su destino ha trazado su vida, como ha sabido hacerse de un aire en medio del vendaval. Cada uno representa una forma de cultura diferente y todas válidas. También una novela es cultura y las redes sociales son cultura. Camino de la cama es el mejor camino.
Que estos blogs tengan una carga de contenido válido depende mucho de cómo me haya despertado y de encontrar el tema adecuado. Si hablo de literatura antigua me da la sensación de que ya he dicho todo lo que sabía y todo lo que he leído de esa literatura antigua. Pero el otro día oí algo de "los trenes de la muerte" que fueron de Jaén a la estación de Vallecas. Vaya manera de actuar de los republicanos. Seguramente, haya la misma manera de actuar en el bando sublevado. Ajusticiamientos cainitas que no tienen un perdón. Bueno. Menos mal que estamos en un estado de derecho y se cumplen las leyes y los corruptos han sido destapados. La gente hace como si no pasara nada, no sale a la calle, no pide dimisiones. Más gorda será la próxima vez que gobiernen. Cruz de navajas por una mujer.
Hoy me he levantado como si estuviera ebrio, con una gran cargazón en la cabeza. Mis movimientos son lentos, difusos y me equivoco al escribir. Esta noche he soñado con un compañero profesor que me decía que yo no podía dar clases sin tener un documento que él me iba a buscar. Ha sido todo muy intranquilo y yo no hacía más que dar vueltas de allá para acá en busca de ese papel. Están haciendo unos días de mucho calor pero yo sigo dando mis paseos a eso de las cinco y media. No veo en el paseo a casi nadie, lo que resulta un tanto deprimente. Luego, en septiembre, se reanuda la actividad paseante. La vida es como un pastel sin encentar. Allí está el pastel y no sabemos la parte que nos tocará. Prisol un dulce sueño.
miércoles, 12 de agosto de 2026
Hoy es lo del eclipse. Parece como si contemplarlo te cambiara la vida o algo así. Una exdiputada de Ciudadanos acabó ciega por culpa de mirar un eclipse. A lo mejor, otra gente también se queda ciega. Hay gente para todo. Ha llegado a mis oídos una llamada amable para andar un rato charlando. Estaré por la gran vía dando paseos hasta la hora de comprar pan y magdalenas y cruasanes. La vida se sale y se mete con una velocidad de vértigo, se sale de tu alma y vuelve a tu alma con una celeridad enorme. Hay que aprovechar la idea de estar acompañado, de estar con un amigo por estar con él, sin que haya nada más. Albricias, Alvar Fáñez, ca echados somos de tierra.
Entre los que leemos, siempre hay una diatriba sobre el "Ulises" de James Joyce: que si se debe leer o no. Un tipo que sale en internet y se lee unos tochos gordos en poco tiempo, dice que estuvo un mes leyendo el "Ulises" pero que no le gustaba la lectura. Dice que todo libro que empieza, lo acaba. En el Ulises hay una especie de gusto por lo momentáneo, por la creación de un ambiente. A mí, unas lecturas que se me atravesaron fueron "Los demonios" y "Los hermanos Karamazov", del genio ruso Dostovieski. Sin embargo, como lectura gozosa la tuve con "El idiota", del mismo autor. Hay libros que se atraviesan. Yo los dejo, no los leo hasta el final. Estoy deseando acabar "El nido", de Cynthia Sweeney. Y otro que compré en la librería solidaria.
A Luis, que debía 30 euros de carrera en el taxi, por un mal uso del datáfono, le cobraron 300 euros. Luis llamó a la emisora del taxista y explicó lo que le había pasado. A los tres días, anularon el pago y le cobraron lo justo. Hoy vamos a comer garbanzos con callos. Muy ricos. La vida se amontona en la cama mucho rato, demasiado rato. Pero si madrugo, me fumaría un estanco. Mejor levantarme sobre las diez, como vengo haciendo. El césped de la urbanización cumple su cometido estético y natural, da algo de frescor que acaba viniendo por la ventana. Los espacios naturales como la sierra de Guadarrama han de ser respetados, han de ser queridos por la población, han de ser cuidados por los ganaderos y agricultores que allí tengan sus haciendas.
martes, 11 de agosto de 2026
La urraca chilla, las golondrinas se están pensando volar a África. Los dos caballeros azules duermen hasta las once de la mañana. La hipocresía vive debajo del sayo de los que lanzan coplas al poderoso. Las lunas se suceden como se sucede la verdad: un poco más tarde que la mentira. Suenan los canarios en sus jaulas de alambre. Para algunos el dinero no quita el hambre pero lo disfrutan más porque sale gratis. Hay gente que no quiere trabajar y lo disimula bajo el manto de una vida muy ocupada. Ya hemos llamado a padre: está bien pero se aburre, como nosotros. Todo el mundo se aburre, dice el que no tiene corazón para los demás. La lucha ya estaba trazada de antemano. Todo es lucha, dice el prólogo de "La Celestina". Hoy ni comemos ni bebemos como las almas en pena.
Estos eran dos hombres tranquilos que tenían una enfermedad. Como tenían esa enfermedad, no podían vivir como los demás. Tenían que tomar pastillas, ir al médico varias veces en el mes y tenían que dormir sus horas y tenían que llevar una vida tranquila. Uno de ellos, sabía conducir pues había sido conductor de autobús. El otro, sabía de letras. Los dos vivían juntos, eran hermanos. Pero los demás no se daban cuenta de estas cosas, de que los dos hermanos necesitaban tranquilidad. Y, por pereza propia, mandaban al conductor a todas partes. Y el hermano conductor enfermaba gravemente por salirse de su tranquilidad. Una avecilla me cantaba al albor.
El abuelo vendió el carro y el nieto se cabreó. El abuelo vendió las tierras y el nieto se volvió a cabrear. Pero luego todo siguió como si nada y el abuelo dispuso de su dinero en el banco. El nieto pensaba que se debería declarar al abuelo tonto, como si no supiera, como si estuviera incapacitado para pensar. Pero no fue así sino que se demostró que el abuelo no era tonto, sí que sabía y no estaba incapacitado para pensar. Y fueron pasando los días, hasta ahora tranquilos, y la vida volvió a ser normal. Y el abuelo reía en un asilo que eligió él mismo, donde le trataban bien. E iban a verle los nietos y los hijos y charlaba con ellos y les daba consejos. Que, como dice el refrán, del viejo, el consejo.
lunes, 10 de agosto de 2026
Al que destaca en un ámbito deportivo o literario o de las ciencias, se le da un premio o una medalla. A mi hermano hubo un taxista que le llamaba Paco "medallas". Debería ser porque se ponía muchas él solo. Me imagino a mi hermano contando historias de Navalagamella y otras aventuras por el estilo allí, en la parada de taxi, ante unos taxistas que estaban ya hartos de oírle. Y este taxista le puso este mote, medallas. Luego mi hermano fue claudicando, claudicando en esto del taxi porque casi pilla a un viejo en un paso de cebra (todos casi pillamos a un viejo en un paso de cebra). Y fue a pedir la baja al médico, como hice yo cuando no podía más ante los bachilleres.
En el pueblo de San Lorenzo, abajo, no en el monasterio, se come bien por poco dinero. Hay un bar de comidas en el que comí bonito con tomate. Y el servicio fue muy bueno. Luego, nos pedimos unos cafés y seguimos charlando a la sombra. Luego, nos vinimos a casa. No sé cuándo fue esto, creo que allá por mediados de julio. Yo ya tengo odio a El Escorial de arriba porque todo allí es más caro, hay un montón de escaleras y me recorre el recuerdo de Eva todo el rato. Hay una placa en una casa solariega que habla de Ortega y Gasset. Ortega y Gasset renegó de la II república: "no es esto, no es esto". Y Ortega y Gasset fue el que dijo aquello del yo y la circunstancia. El Escorial seguro que fue muy señorial como para pasar el verano fresquito rodeado de una arboleda importante. Y allí estaba Ortega y Gasset, meditando.
"El viaje", de Paco Roca. El tío está al borde de la separación en un pueblo de Argentina donde solo hay viajeros que han perdido su avión. Es una pena cómo el protagonista quiere algo que ya es imposible. "Ya no te quiero", le dice su mujer. Así de simple. Y así de duro. El tipo es novelista, me parece que novela su propia vida disfrazada de una retórica propia de novelistas aburridos. El menda ha viajado mucho en su vida olvidando a su querida familia. Y ahora, la quiere más y desearía que aquello durara. Pero no sé el final. Habrá que esperar a acabar el cómic. Habrá que saber qué pasó por la mente de Paco Roca cuando creó esta historia. Tenías que haber traído patatas, dijo el feo y gordo apestoso católico.
Un lunes normal, con algo de eutimia recorriéndome el cuerpo. Todo lo que pasa me parece bien. Ojalá todo siga así por mucho tiempo. Los días 1 y 2 de agosto lo pasé mal y me puse a escribir poemas desesperados. Fue sábado y domingo y yo veía un calendario hostil de días de agosto deseando la playa, deseando desplazarme hacia algún lado. (todos deseamos desplazarnos a algún lado). Y no me he desplazado ni movido ni viajado y sigo aquí este lunes insípido de agosto, este empiece de semana más que anodino y color vino. En el pueblo habrá un aburrimiento mortal. O sea, que la gente muere del aburrimiento que hay. Pero pronto son fiestas y tal y todos moverán el culo y tal. Y los lunes son terribles cuando uno no está eutímico.
domingo, 9 de agosto de 2026
Corría el año 1785 en París. Faltaba poco para que las masas se enfrentaran al poder establecido. Michel estaba muy mal. Estaba fou. Y el hombre se las apañaba como podía gracias a un amigo que estudiaba medicina y le componía algunos fármacos para restablecerse un poco. Michel estudiaba letras, los clásicos, los renacentistas. Iba mucho a la biblioteca. Su madre creía que estaba fou por los libros que leía. François, el médico amigo de Michel, estudió en libros de medicina qué era aquella distorsión del comportamiento que sufría su amigo. Leyó a Hipócrates y a Avicena y a Averroes. Y algo decían estos sabios de la enfermedad. Y empezó a tratar a Michel con medicamentos. Y se curó y estuvo normal mientras se medicó y durmió (pues los medicamentos eran narcóticos) y la madre de Michel le agradeció al médico su dedicación. Y convivían juntos François y Michel y Cosette, su madre, y la enfermedad mental que los marcó para siempre.
Vino la manía y después la depresión. Y el insomnio crónico. Y la psicóloga de las narices. Y un viaje al hospital. Son fechas confusas. La vida se dilucida en tiempos erróneos algunas veces. Me dan mucha envidia aquellos que no tienen que tomar pastillas, ni hacerse analíticas (todo el mundo se hace analíticas), ni ver a un médico cada mes. Estamos Paco y yo medicalizados para todo el rato. En Majadahonda me han pasado todas las aventuras posibles. Se me endurece el cerebro. La vida ha pasado como un tobogán de bajar y subir. De pasarlo realmente mal. El abril del 24 fue especialmente negro. Estar bien tiene un precio muy alto: demasiadas fechas de hospital y médicos e ingresos.
Para todo hay que tener ganas. Luis Vélez de Guevara fue el que escribió "El diablo cojuelo" que he tenido entre mis manos en editorial Castalia pero lo perdí. Los días pasan ya rápido, el agosto va criando el mosto. Ya he dicho que el poeta Villamediana tuvo siete muertes, la gente o gentes que le mataron le tenían muchas ganas por irreverente o atrevido. En El Pardillo, bien. Un paseo parlando de cosas, un aquarius en un bar. La vida se va haciendo tersa como la capa del cielo. Los aumentos de deseo ya se van achicando. Las penas se van haciendo recuerdos, no hay estrés, ni duelo, ni conflicto, que son las causas del brote. Al menos, que nos dejen vivir tranquilos.
sábado, 8 de agosto de 2026
Cómo se lo pasan los futbolistas. No hacen gran cosa, jugar 90 minutos y luego cobran una pasta. Para mí, que es exagerado lo que ganan. Hay historias en el fútbol de superación, eso sí, pero no es excusa para que estén pagados como lo están. Hay gente que echa ocho horas en un andamio y cobra 2000 euros. Los futbolistas son como los políticos: tienen una gran exposición al público. No debería ser así. Debían ambas profesiones más estoicas, más discretas. Y si el político roba, a la calle. ¿A alguien le permitirían robar en una empresa?
Íbamos a ir a El escorial pero nos parece que están de fiesta (San Lorenzo). No queremos alboroto. Así que hemos decidido ir a El Pardillo. Ojalá allí surja la conversación. Cuando estoy en ese pueblo, me asaltan a la mente unos cuantos libros que no sé por qué se relacionan con las calles de ese pueblo. El Pardillo es tranquilo, es diminuto en sus aspiraciones, es un pueblo pacífico que tuvo relevancia en la batalla de Brunete. Es un pueblo, que al pasearlo resulta evocador de cosas conversacionales. Una tarde de ir a El Pardillo, mi hermano y yo nos sentamos en un banco y hablamos y hablamos un montón, casi se nos hizo de noche. Espero pasar un rato entretenido en ese pueblo. Voy camino Soria, Tú, ¿adónde vas?
Nos han mentido en política. Nos han mentido en la ejecutoria de los desastres. Nos han mentido cuando han robado a manos llenas. Y siguen ahí. Siguen ahí porque la izquierda traga con sus políticos de izquierdas. Y son los más ladrones de la historia de España. Con Felipe, la cueva de Alí Babá. Con zp, 50 aeropuertos fantasma. Y ahora, con sz, robaron hasta con las mascarillas. Esto quiere decir que los votantes de izquierda en España son de lo peor que existe. Son complacientes con el amo. Son complacientes con la corrupción del gobierno. Pero a mí me da igual pues yo paso de la política. Yo solo observo calamidades que vienen de la izquierda y nadie sale a la calle. Como uno del pp cometa un error, un solo error, ya los tienes en la calle a esos babosos, a esos votantes del psoe. He soñado con tus manos tiñendo el cielo de gris.
Pulso un mando y dispongo de agua que sale del grifo. Solo por eso, debería darme con un canto en los dientes pues quizás media humanidad no tiene acceso al agua. Yo doy dinero a Acnur. Es el único dinero que doy a oenegés. Bebo mucha agua para que mis heces se reblandezcan, para que mis riñones y mi hígado estén saneados y para que el epitelio de mis pulmones esté lo más limpio que pueda. La vida es interesante si nos comparamos con aquellos que lo pasan mal. Si nos comparamos con los ricos de la Tierra, salimos envidiosos y creamos mala uva. Es como el chiste del hijo puta. El hijo dice al padre: yo, de mayor, quiero ser hijo puta. ¿Por qué? Porque tú dices: mira el hijo puta que chalet tiene, mira el hijo puta que coche tiene... Tus cabellos dorados parecen el sol.
viernes, 7 de agosto de 2026
Hay una radio que se llama "informa radio" que pone a parir al puto gobierno sancheztein. Cabrones y corruptos son todos ellos, cualquier ministro está corrupto y es asqueroso en sí mismo. Pero como a mí no me gusta hablar de política corrupción, lo dejo. En lo alto del cerro llegamos y comimos y vivimos la vida un rato. Antes de que cantara el gallo, ya habíamos bajado al valle. Pusimos a parir a más de uno allí, en las alturas. Estaba más cerca el cielo de Dios allí arriba. Volé tan alto, tan alto que le di a la caza alcance. Y nada más. Escucha lo que te dicen porque irá a misa. Y no creo que nos salgamos del guion ni un puto día.
Mi hermano me ha relatado ya varias veces que empezó el año pasado en septiembre a llevar a mi padre al hospital y a otros viajes en coche. Y no paró hasta diciembre. Eso no va a pasar ya más. Mi hermano no es el chófer de nadie. Luego, mi padre se puso malo y acudió muchas veces para que no estuviera solo. Tampoco va a pasar eso de hacer guardia, una guardia estúpida que no crea más que tensión y estrés. Las causas de un brote psicótico son tres: conflictos, estrés y duelo. Cuando se muera mi padre solo asistiremos a la misa. Después, nos iremos del pueblo. Otra cosa: mi hermana todavía sigue actuando como si fuéramos niños de tres años y eso crea conflicto. Que nos deje en paz mi hermana y a nuestros asuntos.
Un kilómetro. Andar un kilómetro en línea recta. Y luego seguir. Pero yo tengo que tomar pastillas y ponerme una inyección mensual. Envidio a aquellos que son libres de tomar antipsicóticos. Yo no doy problema a la sanidad. Sigo los pasos al pie de la letra que dicta mi enfermedad. Tomo todas mis pastillas. Paco hace lo mismo. Pero eso supone a mi persona una renuncia grande a hacer ciertas cosas. Además, está mi hermano, que cuando se estresa, se pone malo. Para que no le pase, mi hermano no volverá a ser chófer de nadie. Y cuando haya alguien enfermo o muerto, mi hermano se quedará en casa conmigo. Esa es la manera de llevar la enfermedad sin dar problemas. La de mi hermano y la mía.
La cosa va así: todo el mundo se va haciendo viejo. Cuando ya eres bastante viejo, te cansas de todo. No te hace ilusión ya nada. Pero hay otros que han elaborado a lo largo de su vida un paladar especialísimo a base de buenas paellas, buenos pescados. Ha podido acceder a ellos, a esos sabores especiales. Y, aunque también lleguen a viejos, no renuncian a ellos. Son estos bastantes peligrosos porque han aprendido en su vida que el dinero da esos sabores únicos y disfrutables. Y, aunque ganen mucho, quieren más. Para no dejar de gustar esos manjares a los que están acostumbrados.
Ya son las 12 en el reló. Suena un ruido como de lavadora. Me parece que es arriba, donde vive la lesbiana con sus padres. O son mis oídos, atrapados en instantes desusadamente caóticos. Me gusta el orden y por eso deseo ser estoico. O quizás por otras razones, pero me gusta la idea de ser estoico. Cuando yo sea viejo, me gastaré todo el dinero mío. Me jode la idea de dejárselo a mis sobrinos. Quizás, después de 10 años, yo ya seré viejo. Quizás, cuando sea viejo, desarrolle la idea vital de gastar dinero, idea vital que nunca he tenido. Ellos son los que acuden cuarto de hora antes, a todos los sitios. El dinero llama la atención a mucha gente, a demasiada gente. O a toda la gente.
El que se alegra de la buena suerte de los demás ha de ser llamado santo. Yo solo escribo lo que dice un santoral que tengo por aquí rodando como una culebrilla triste. Voy a beber agua. Ya he bebido agua. Ahora voy a echar un cigarro. Hoy he visto a un jardinero usar la azada para remover el suelo del que surgían unas rosas. La tierra estaba seca, era arena pura y dura. Seamos felices mientras podamos. Agosto trae distancias ambiguas que nadie entiende. Agosto premia a los audaces, como hace la suerte. Esa biblioteca de Conde Casal estaba cerca del piso donde vivía, no sé en que régimen, la puta fumadora. No sé por qué regalé mi libro. Es que tenía muchos. La farola de mi calle da alas a la noche, para que esta se sonroje de vergüenza. Y los tulipanes ardieron con su color amarillo en las manos del codicioso.
El día no favorece la imaginación. Las palomas son esa suerte de dolores sin alma. Yo ya me dejado llevar por la solitud, como decía Rodoreda. Esta escritora todo lo ponía mal, no creía en el ser humano o creía solo en su maldad. Hay gente que no se ha cultivado en la vida, no ha leído un libro, no sabe quién fue Lupercio Leonardo de Argensola. Acabo de leer las poesías de unos cuantos poetas. Hay uno que siempre está en camas ajenas y luego describe la despedida en un amanecer de ciudad, tranquilo y duro como el asfalto. Un día entré en una biblioteca de Conde Casal de mano de una fumadora y encontré allí a Lupercio Leonardo de Argensola, que vivió en Zaragoza hace 400 años. Luego, tuve que desandar lo andado. Los anaqueles de hierro de aquella biblioteca, no sé por qué, los recuerdo muy nítidos, qué hijas de puta son algunas.
La línea de la cordura es fina en mi casa. Está apacible el día. Corre cierta brisa mañanera. En mis oídos suena una lavadora que da vueltas. Los días ya parecen chicle consumido y sin sabor. Debería estar escribiendo hasta muy tarde. Son todavía menos veinte. A saber qué habrá pasado ayer. Dice un tal Pla que iba con Argentina. Los indepes siguen y siguen. Write, go on, me dice una voz desde el otro extremo del Atlántico. Las vacaciones, por caras, a más de uno se le han acabado. Lo que no tiene ni principio ni término dura para siempre. Estará todo bien si todo acaba bien. En Ceuta, la normalidad. Pero eso según el gobierno.
jueves, 6 de agosto de 2026
Ya casi es hora de ir a la calle. A ver a la gente, a charlar con nadie. Compro patatas y el cielo se enciende. He dormido bien, soy enfermo concluso. Pego una patada a la ignorancia y la ignorancia me da a mí treinta. La luna salió para nada, las luces de las farolas aumentaron la noche. Es un ir andando y mirando las cosas de la calle. Miró el sol por todos, generosamente se extendió por todos los barrios. Los cogotes de los pijos no son cogotes sino la parte posterior del cuello. Los niños atienden a una lógica: mamá me da. Pidamos a mamá. Todos los hombres que han dormido mal, hoy viven con dolor. Con el dolor del día que no acaba.
Por el 15 de agosto ya empieza la liga, hay anuncios del cole, hay que comprar una mochila nueva y a la moda. Y lapiceros y bolígrafos para el rey de la casa. Por el 15 de agosto empieza el mal tiempo, hace fresco de noche, ya comen pan las palomas. A mediados de agosto las playas no son playas, ya los vuelos no vuelan, los mendigos apestan. Cuando media agosto, las mujeres se visten, los hombres no hablan, las golondrinas escapan a otros cielos más cálidos. Los escotes se tapan, hay baile municipal, hay ganas de bailar con todas ellas. A mitad de este mes, el terror permanece, el tiempo no anda, hay caminos no usados y niños tiranos.
Es pronto para ir a la calle. Son las 11:00. Tengo que comprar patatas para hacerlas con pulpo. El sol aumenta las posibilidades de ver algo con nitidez y claridad. Las aumenta mucho, las posibilidades. Yo me sorprendo del pueblo llano, lo inculto que es. Ha tenido todas las posibilidades para formarse, para leer, para despollinarse y no ha querido. Me imagino a un tipo como Antonio Machado, tan fuerte mentalmente, rodeado de cazurros. Divinas palabras sean dichas a ver si a la gente le da por leer, por interesarse por alguna letra suelta. La gente es gente de acción, de conducir un coche, de andar de mercadeo, comprando, vistiendo a la moda. Pero la cabeza la tienen solo para llevar una gorra. Cae un desastre para los que se preocupan del mundo, dan argumentos, leen una novela. Para ellos no hay más que incomprensión y una majadería que se conjura.
La señora del carrito eleva la voz: vainiiiiilla y fresa, también chocolate. Yo tengo otro día por el que luchar, en el que ser mejor. Paco me ha dicho que no hay que preocuparse del futuro sino cincelar el presente. Dentro de poco, diré: tengo estos años. Hoy no tendré que hacer nada. Quizás lea poesía al sol de mediodía. La gente está con eso del eclipse. Se los va a eclipsar la cabeza a alguno. Ya hay gafas falsas para ver el eclipse. La palabra eclipse tiene la misma raíz etimológica que ¿clepsidra? La mañana no avanza. La mañana se queda agazapada como un ratón aterrorizado. Yo estoy aterrorizado. Por el tiempo. Por las cosas que no fluyen. Hoy daré mi paseo. Estaba como un tren de cercanías.
miércoles, 5 de agosto de 2026
La vida es eso que nos pasa mientras hacemos planes. Lo dijo John Lennon. Yo no hago apenas planes, así que estoy lleno de vida. Una vida de reflexión, de oración, de pensamientos agridulces. Pronto llegará la idea de que mi existencia es barata y triste. La gran vía estará llena de rostros que dicen rechazo. Las palabras que tejerá mi mente al pasar por la calle serán de decepción y pena. La calle es un desconocimiento atroz, una serie de cuerpos inmóviles y tercos. A John Lennon le mataron mientras hacía planes, quizás el plan de tomarse un café. Yo hago el plan de pasear y me encuentro con una vida de más, con una vida forzosa e incómoda, como artrópoda, como desilusión a mis ojos.
Paco quiso celebrar el final de su odisea con los dientes y lo celebramos. Por eso yo hoy estoy neutro para con las cosas de la vida. Me siento ni feliz ni lloriqueante. Me siento muy objetivo con la vida que llevo. Esa sensación de abandono ha desaparecido. No me han dado las gracias por el regalo que hice, ni una llamada: gracias. No haré ya muchos regalos por esa causa. Yo ya sé que hay en mi familia unos pijos pobres, que no progres, que andan haciéndose regalitos cada dos por tres. La vida aumenta el riesgo de hacer el idiota. La vida debe atenerse a unas formalidades que, si no se cumplen, crean desafección. Tacita a tacita, voy aumentando la idea de vivir solo sin nadie que no agradece, que no da las gracias, que se llama a andana. Hago chas y aparezco a tu lado.
Margarit Pompeu i Fabra ha escrito un novela que sucede en Barcelona. El personaje principal es un drogadicto que anda por la calle y duerme al raso. Se encuentra con una chica en las mismas condiciones de vida. Juntos van pasando sus crisis de abstinencia, sus depresiones, sus tendencias suicidas, etcétera. ¿Por qué hay que leer esta obra? No lo sé. Yo la he dejado a medias. Las cosas de la vida me impiden ir a la playa, donde está todo el mundo ahora mismo. Un gentío atronador sale en la tele. Un gentío orilla del mar salado. Un gentío que casi se tropieza por la masificación bestial que hay. Cuanto más mejor, parece decir la rama del gobierno de turismo. Millones y millones de euros acaban en la industria turística. Los hoteles bullen. Las playas hierven. La gente tiene poder adquisitivo suficiente para estar una semana en la playa. Playa, playa y playa.
martes, 4 de agosto de 2026
Ojerosa, enfermiza, calamitosa estaba ya la mujer en su silla de ruedas. Pronto llegaría la Parca para quitarla de en medio. Solo duró dos meses en ese estado. Tenía la señora mucho dinero que heredó de su padre, el arquitecto famoso que transformó la ciudad de Lyon. Lo dejó todo para François, su cuidador. Pero había dos hijos y una hija que lucharían por la herencia. Y así comienza la novela de Dominique Lapin, escritor afincado en las afueras de Lyon, viviendo entre drogadictos y malhechores. Lapin conoció la verdadera historia de esta novela al contársela un nieto de la señora Louise Rovert, después de muchos años fallecida. La novela no quita ni pone un punto de verdad a lo sucedido. Pretende ser objetiva y así le ha salido. El que la lea, se verá atrapado por unos párrafos limpios de parafernalia sentimental. Leedla y aprenderéis de la vida y de la muerte.
Ayer, en la chocolatería, vi a una vieja muy vieja, fumando. Ayer las ideas se me escurrían del cerebro como agua sucia. Pocas veces me he sentido tan lleno de ideas malas como ayer. Pero hoy todo ha pasado. El día que me asuste la idea de morirme, ya estaré casi muerto. Los grajos pasan a una altura muy elevada en el aire lento de agosto. Las playas están llenas de arena, de eso están hechas y las olas se acercan pero se van. No quieren quedarse lamiendo tanta huella sucia del ser humano. Los pies del ser humano estaban trazados hace mucho tiempo, en la mente de un ser superior, en la mente de alguien que pensó hacer algo perfecto. Pero no todo es perfecto en esa creación particular. El pecado y la violencia también están en ese ser. El héroe de leyenda es testigo de un castigo.
Ayer recordé escenas de mi pasado y no me sentí mal. Por lo común, cuando recuerdo, me siento mal. Casi todo ya es pasado, no van a pasarme cosas importantes, presiento. Me refiero a cosas buenas. Ya todo será una monotonía de lluvia tras los cristales, como decía el poeta. Y, dentro de esa monotonía, esperemos que a Paco no le dé ningún brote. Para eso, no hay que usarle de chófer durante días. Se estresa y se pone malo. Dice Paco que la soledad primero araña pero después, acaricia. La soledad de los dos es a lo que estamos abocados. Ojalá sepamos, en un futuro, gestionar nuestras cosas en interés nuestro. Te asomas a la calle, eres la chica de ayer.
lunes, 3 de agosto de 2026
El tiempo parece haberse detenido al levantarme y ver que está todo nublado. Ya los tiempos de mirar por la ventanilla el paisaje cambiante pasaron. Han venido otros tiempos, más aburridos, más cobardes. Instalados en la habitación o en la placita del kiosco de prensa, vamos pasando los días del verano. Hoy parece otoño, no hace calor ni frío. A ver cómo asumo tanto inmovilismo, tanto andar por el mismo camino. Los libros me ayudarán a pasar el día. Y las piernas, que se moverán equivalentes en el andar. Ojalá dure este tiempo mucho tiempo, valga la redundancia. Al alcance de la mano está la adaptación, la entrega, la afirmación de lo que hay.
domingo, 2 de agosto de 2026
Hay un decir que dice: si no lavas los dientes al burro, el burro irá diciendo lávame los dientes. Es penoso que la gente no haga caso a los niños y satisfaga sus necesidades imaginativas. En todo momento, el niño expresará deseos que se han de cumplir para que el niño no sufra. El niño no es tonto: desea lo mejor porque a eso le han enseñado los padres al comprarse zapatos de doscientos euros o más. El niño ve riqueza en casa y pide de lo mejor lo superior, como hacen sus padres. Y si no lo consigue, estará de morros toda la tarde y parte de la mañana del día siguiente hasta que lo consiga. Nunca pensé que te olvidaras de eso.
El niño quería ir a la luna. Había hablado claro y con determinación. Y claro, los padres del niño no querían que se frustrase el niño porque una frustración del niño podría marcarle la infancia para siempre. El niño era muy ambicioso. Ya se hartaba de dibujos y demás entretenimientos. Si no voy a la luna, dijo, os haré responsables de mi salud mental. Chillaré y chillaré todos los días de agosto y todos los de septiembre. Como no me llevéis a la luna, os denunciaré a la policía por maltrato infantil. Estas cosas asustaron a los padres. Pero dijeron: ya se le pasará. Pero no se le pasaba. Todos los días se levantaba y decía: quiero ir a la luna. Y chillaba y lloraba como nunca lo había hecho. Pasa la gloria, pasa la gloria como un río que va al mar.
Papá, yo quiero montar en una lancha. Pero, hijo, ¿no ves que no somos ricos? Sí somos ricos, papá. Yo quiero montar en una lancha y salir al mar bravío, papá. Si no, lloraré hasta desmayarme. Y luego, en al comida: Pepa, dile al niño que no somos ricos. Pero no le digas que somos pobres porque se traumatizará y llorará más de la cuenta. Hijo, dice Pepa. No somos ricos, ¿lo entiendes? No tenemos dinero para una embarcación. Qué más quisiéramos tu padre y yo. Ir al mar bravío por las costas italianas, ah, qué placer, dice la Pepa. Cómete la ensaladilla, niño. No comeré ni beberé nada hasta que me montes en una lancha. Y dice una tía: solo tiene cinco años. Espérate un poquito más y pedirá la luna el hijo de puta del niño. Tus cabellos dorados parecen el sol.
Escribir significa clarificar las ideas. Unas ideas que pueden ser erróneas en el sentir general. La costa española está invadida de turistas. Cuantos más, mejor. La gente de negocios de la costa triplican y cuatriplican sus dividendos. Hacer el agosto no ha sido nunca mejor dicho. Para vivir el invierno sin hacer nada. Restaurantes, tiendas de souvenirs, tiendas de toallas y sombrillas y gorras y camisetas (papá, yo quiero una camiseta), tiendas de joyas (Marianito, yo quiero una joya), tiendas de arreglo de aparatos náuticos como veleros y yates pequeños. Etcétera. Y el turista, a pagar. Pero me importa poco. Ya está el blog hecho. La lira está en un rincón, en un oscuro rincón.
Si vas y le dices a alguien: me duele el pie. Y ese alguien te dice: a todos nos duele algo, deja de hablar con ese alguien. Pasa de ti como de todo el mundo que no sea él. Se trata de un ególatra, un rufián de la conversación ya que él nunca quiere conversación y menos, de los males ajenos. Tampoco te hablará él de sus males. Se callará todo de él, como si fuera secreto de estado. Y siempre hablará por hablar. No se mojará en nada, huirá de oír problemas ajenos como él no habla de problemas propios. Está bien la ecuación. Pero no le vayas llorando. A todos nos salen granos. Todos tenemos accidentes. Todos estamos un poco gilipollas, etc. Paracelso lo decía: no hables de ti mismo y lávate todos los días.
sábado, 1 de agosto de 2026
Sam, ¿dónde estás?, Ray, no te veo. El radar se ha estropeado. Escribir por las mañanas, con la resaca del tabaco y de las pastillas es un hecho casi heroico. No hace mucho calor, la verdad. Esos que se tienen que ir a la casa de los suegros no hacen lo que quieren. Los amigos de hoy en día enseguida están pidiendo dinero. Dicen: espera que te lo cuente y luego hablas. Ya. Ya están preparando la escena para pedir. Un amigo bueno sería aquel con el que conversar de cosas, como Lourdes, pero no veo a Lourdes. Un amigo bueno se conformaría con la presencia del otro amigo. Pero no, todos salen pedigüeños. El martes pasado, Madrid no estaba muy lleno, la verdad, así que dio gusto pasear por él. Temo las morias y temo las gracias a partes iguales.
Ya parecía que el Fede nos iba a pedir dinero porque contó que había dejado unos 300 euros a una amiga. Hasta ese momento no había hablado de dinero. Y nos decía: "callaos, esperad a que os cuente todo". Y era que esa amiga jugaba a la ruleta. Así que decidimos pasar de él porque todo era muy raro y andaba el dinero de por medio. Así que nos hemos quedado huérfanos de amigos ya que Eva ni llama. Nadie llama ya. Dicen que, cuando se cierra una puerta, otra se abre. Sigue el olor a tostada quemada. Sigue la calle muda y cansada. El verano me ha entrado por un oído y se ha quedado dentro. El verano es asqueroso porque duran mucho los días, se hacen enteros y eternos. Las amistades que teníamos valen muy poco, son de chichinabo. No hay amistades realmente hablando. En este mundo no hay amistades. Hay gente que se te pega y quizás hace sufrir.
Me siento como pez en el agua. En el agua de una puta pecera. El martes parece que vamos a ir a comer cordero al Alto del León. Solo parece pues las promesas de mi hermano son como el aire. Se diluyen en la atmósfera rápidamente. El caso es que para el lunes, voy a hacer de comer melón con jamón, plato este de mínima dificultad y de gran alimento. El mes de agosto ha venido con un "percance" o "incidente", como dicen los socialistas. A ver si se resuelve de la mejor manera. Yo solo salgo solo a la calle a ver gente de la calle, a ver cómo va vestida, a ver cómo se ríe. Agosto viene sin promesas de nada. Unos versos, unos párrafos que cuentan una historia. Huele a tostada quemada en la casa de un vecino. Me acuerdo ahora del suramericano bizco del montaditos, no sé por qué. Quien es ese tipo tan raro con el que vas.
Un cacho de carne con ojos. Es la peor definición que creo que puede darse a una persona. Es una expresión popular. Es como decir que una persona no es persona, al fin y al cabo. Mis nervios se destienden al escribir. Puede que escribir sea el recurso que tengo más a mano para aflojar la tensión. Luego están los libros. He cogido prestado uno de la biblioteca. Ha habido libros que he comprado que han sido un ful. En sus ojos apagados hay un eterno castigo. Es un verso de una canción de "Los héroes del silencio". Héroe es palabra esdrújula aunque no lo parezca. Me parece que esdrújulo es sinónimo de difícil pero no sé muy bien. No me hagáis mucho caso. El dolor de vivir a veces es escueto y resbaladizo como una serpiente. Ya digo que escribiendo mato un poco la rabia, como decía mi madre. Tu madre no lo dice pero me mira mal.
Esto es una cosa... Esto ni va para adelante ni va para atrás. Los incendios, lo de Ceuta. Y mañana qué será. Me tengo que afeitar, es lo único que sé. El otro día vi a Eva, que me dijo que fuera a Lugo. Me lo aconsejó de manera muy expresa y apremiante: vete a Lugo, vete a Lugo. Como si en Lugo estuviera la respuesta a todos mis problemas. Y además, ¿qué problemas tengo yo? Vete a Lugo, decía Eva, sin saber quizás que en Lugo no hay playa. Hay una cosa que llaman turistificación: o sea, cuantos más turistas haya, mejor. La costa se llena de turistas. Los pueblos pequeños cuadriplican su población. Es una locura. Todo está muy caro. En tus ojos apagados hay un eterno castigo.
A mi hermano le da todo igual pero yo sufro. Él dice: si quieres ir a Alicante, vete. Si quieres amigos, échatelos. Para él todo es muy fácil porque él es insociable. Vive una vida solitaria. Es como si fuera autista. Por eso cualquier cambio en nuestras vidas le da igual. Este verano no hemos visto más que al Fede, que ha sido un ful. Yo creo que ya nos iba a pedir dinero. Estoy a disgusto. Solo tengo a mis libros por compañeros fieles. Hoy voy a ver si me han tocado los millones. Hoy pasearé por la gran vía antes de comer. Hoy es sábado. Son las 9:50. He bebido agua y he echado un cigarrillo. Ya acabo con este blog. La mitad del día pasará pronto. El día entero no pasará pronto.