Estoy mejor que estos días de atrás en los que una angustia muy fina corría por mi alma. Yo lo que me planteo es si una persona que hace todos los días exactamente lo mismo no se volverá loca por causa de la rutina. Cuando veo a Paco metido en casa sin hacer nada o me veo a mí mismo repetir acciones a todas horas, se me forma una idea mala en la cabeza como que algo irá mal si no salimos de este muermo vital. Y no salimos apenas a ningún lado. Fuimos a comer cordero al Alto del León pero para de contar. No nos hemos desplazado a ningún sitio lejos ni casi cerca. Y encima, dice Paco que deja de conducir, que ya le cansa el coche. A partir de ahora, en servicio público todo el rato.
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