Hemos comido a la una. Lego yo me he tumbado pero como no me dormía, he ido al Rodilla a pasar un rato. Al volver, he visto a un operario de obra dormido con la nuca apoyada en el casco. Hay que tener sueño, ¿no? No he visto ya más a esa tonta que el día que me dijo que iba 20 minutos retrasada antes de dar los buenos días. Las hay gilipollas. Encima, tuve que aguantar que me llamara borde cuando apenas hablé. Habló ella todo: que me tengo que ir, que me tengo que ir. Pues vete, gilipollas. Cuando llegue últimos de septiembre, voy a ir al Gran Plaza 2, a dar un paseo, a comprarme un jersey, a relajarme en el sofá molón.
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