domingo, 2 de agosto de 2026

 El niño quería ir a la luna. Había hablado claro y con determinación. Y claro, los padres del niño no querían que se frustrase el niño porque una frustración del niño podría marcarle la infancia para siempre. El niño era muy ambicioso. Ya se hartaba de dibujos y demás entretenimientos. Si no voy a la luna, dijo, os haré responsables de mi salud mental. Chillaré y chillaré todos los días de agosto y todos los de septiembre. Como no me llevéis a la luna, os denunciaré a la policía por maltrato infantil. Estas cosas asustaron a los padres. Pero dijeron: ya se le pasará. Pero no se le pasaba. Todos los días se levantaba y decía: quiero ir a la luna. Y chillaba y lloraba como nunca lo había hecho. Pasa la gloria, pasa la gloria como un río que va al mar.

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