miércoles, 19 de agosto de 2026

 Ayer escribí muchos blogs y escribí uno que decía que hay que trabajar en este mundo. Conozco el caso de un amigo enfermo mental que lloraba porque su padre le llamaba inútil y tonto. Consiguió el trabajo de cajero de un supermercado y ahora se le ve más feliz pues, cuando le veíamos en la asociación, lloraba de lo mal que se sentía. Y el gilipollas del jefe de la asociación decía que el trabajo no era importante para un enfermo mental, cuando todas las instancias ligadas a estas enfermedades dicen que es fundamental. Meléndez, que así se llama este amigo, es más feliz desde que trabaja y es valorado por sí mismo y por los demás. Vaya jefe de una asociación de enfermos mentales. Un vago redomado y un jeta.

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