Los aviones despegan y aterrizan en otro punto distante. Y en su camino gastan mucho queroseno. Los pájaros visitan a los médicos, costumbre que han cogido desde que hay tantas guerras y dictadores y locuras políticas que nadie entiende. La luz del sol viene a la Tierra un poco amargada, un poco verdinosa, un poco menos luz que hace diez años. La vida se ha vuelto difícil desde que los locos están en el poder. Y los locos estos son casi como graciosos, la gente los ve buena gente pero yo los veo como inútiles innecesarios. La vida también parece un metro a punto de partir, solo eso: un puto vagón con dirección a Argüelles. Mi hermano está preocupado con estas cosas que están pasando. También yo. También cualquier hijo de vecino con dos dedos de frente.
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