Los de Podemos, ese grupo político, han metido en la política y en la sociedad la vulgaridad, la chabacanería, el insulto, etcétera. Ojalá desaparezcan para siempre. Camino llevan. Las lunas que alumbran la noche lo hacen tímidamente, como sin ganas pues es luz prestada, como el que le pide a un vecino una cerilla. Yo he vivido esta época que vivimos todos y no quiero hablar de fascistas, de guerras civiles, de ataques a la transición democrática, de insultos porque uno diga lo contrario. Se debería poder decir, en democracia, lo contrario. Suenan tambores de guerra en el mundo. Lo que yo creo es que las democracias deben pervivir, las democracias deben seguir adelante con todos sus problemas. Lo que pasa es que llegan dirigentes a la democracia que son de chichi nabo, de andar por casa, de una inutilidad aberrante.
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