jueves, 13 de agosto de 2026

 Hoy me he levantado como si estuviera ebrio, con una gran cargazón en la cabeza. Mis movimientos son lentos, difusos y me equivoco al escribir. Esta noche he soñado con un compañero profesor que me decía que yo no podía dar clases sin tener un documento que él me iba a buscar. Ha sido todo muy intranquilo y yo no hacía más que dar vueltas de allá para acá en busca de ese papel. Están haciendo unos días de mucho calor pero yo sigo dando mis paseos a eso de las cinco y media. No veo en el paseo a casi nadie, lo que resulta un tanto deprimente. Luego, en septiembre, se reanuda la actividad paseante. La vida es como un pastel sin encentar. Allí está el pastel y no sabemos la parte que nos tocará. Prisol un dulce sueño.

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