Paco quiso celebrar el final de su odisea con los dientes y lo celebramos. Por eso yo hoy estoy neutro para con las cosas de la vida. Me siento ni feliz ni lloriqueante. Me siento muy objetivo con la vida que llevo. Esa sensación de abandono ha desaparecido. No me han dado las gracias por el regalo que hice, ni una llamada: gracias. No haré ya muchos regalos por esa causa. Yo ya sé que hay en mi familia unos pijos pobres, que no progres, que andan haciéndose regalitos cada dos por tres. La vida aumenta el riesgo de hacer el idiota. La vida debe atenerse a unas formalidades que, si no se cumplen, crean desafección. Tacita a tacita, voy aumentando la idea de vivir solo sin nadie que no agradece, que no da las gracias, que se llama a andana. Hago chas y aparezco a tu lado.
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