Sam, ¿dónde estás?, Ray, no te veo. El radar se ha estropeado. Escribir por las mañanas, con la resaca del tabaco y de las pastillas es un hecho casi heroico. No hace mucho calor, la verdad. Esos que se tienen que ir a la casa de los suegros no hacen lo que quieren. Los amigos de hoy en día enseguida están pidiendo dinero. Dicen: espera que te lo cuente y luego hablas. Ya. Ya están preparando la escena para pedir. Un amigo bueno sería aquel con el que conversar de cosas, como Lourdes, pero no veo a Lourdes. Un amigo bueno se conformaría con la presencia del otro amigo. Pero no, todos salen pedigüeños. El martes pasado, Madrid no estaba muy lleno, la verdad, así que dio gusto pasear por él. Temo las morias y temo las gracias a partes iguales.
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