miércoles, 19 de agosto de 2026

 En verano veo muy poco a los de mi familia. El año pasado se tuvo que poner malo mi padre y mi hermano para verlos más. No sé yo qué gusanillo me trepa por la sien en esto de ver a mi familia. Tampoco es una maravilla pues no suelen contar nada. Y sí que desean imponer rollos como los de la casa del pueblo que, a Paco y a mí, por ahora no nos interesa. Si han ido de vacaciones, no cuentan dónde han estado. Si los ha pasado algo, tampoco lo cuentan. Yo lo veo más o menos bien pues hoy en día la privacidad es la privacidad. Pero creo que los sobrinos por parte de mi hermano mayor tienen complejo de derrochones. Se creen que todos les juzgamos por el montón que gastan y así no hablan. Es mi teoría. Pero puede haber otra.

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