No pasarán. No pasarán los días en la playa. No pasarán los días con los amigos de antes. No pasarán los dulces caminares por el camino arbolado. No pasarán ya los días de un café deprisa y corriendo porque hay que comprar cremas en la farmacia. Yo deseaba contar algo a los familiares pero me lo impidió un vendaval. Les iba a contar que Paco y yo no somos normales sino que tenemos una enfermedad. Y para ya de contar pues era eso básicamente lo que les iba a decir. Y que Paco ya no puede ser el taxista de la familia nunca más. Y que tenemos que dormir mucho, más que una persona normal, que por eso tomamos pastillas de noche. Y que el sol sale para todos pero unos pueden y otros, no.
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