viernes, 14 de agosto de 2026

 No sé qué o quién me ha inoculado el mol de la ataraxia. Si ha sido Dios, albricias para Dios. Si ha sido un espíritu, albricias para ese espíritu. Los días van pasando más bien lentos; sin embargo, ayer pasaron deprisa en ese banco de los jardinillos, charlando con ese amigo. ¿Es que después de cincuenta años en Majadahonda no voy a tener amigos? Tengo amigos a la fuerza, a la fuerza del tiempo pasado junto a la gente. Los domingos vemos a mi padre. Mi padre está bien porque le llamamos todas las mañanas y todas las tardes. Sabemos que está bien porque él nos lo dice. Por favor, llámame. Vale. Te llamaré. Y nunca le llamó. Que asco de persona. Ve y dile a tu madre, si es que dejas de llorar.

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