Agosto de 2026. Historia de dos gemelos.
Voy a usar este formato de blog para analizarme psicológicamente de la mejor manera. Hay una canción de un tipo olvidado y que en su día (años ochenta), parecía un desclasado, un marginado de la movida reinante, una canción, digo, que suena así: tengo una moto que no anda, tengo un loro que no habla y un coche que no arranca e iba ensartando despropósitos de esta clase. Y el estribillo decía: "Y todo el mundo dice qué te pasa y yo no sé qué contestar". Estamos este verano del 26 un poco así todos. Las noticias no ayudan a estar calmados pues las fronteras de España están alteradas. Y nadie hace nada en casi un mes. Lo de Ceuta es como si un pájaro nos estuviera picando la coronilla todos los días y creo que no exagero. Este gobierno ha hecho caso omiso de tal situación y ha abierto la ventana de las dudas en vez de resolver el conflicto con premura y resolución. Es un desastre en todas las dimensiones, en términos de exterior e interior de España. Pero yo pensaba hablar de mí. Tuvimos Paco y yo un desacierto con unas cosas del banco y Paco se desestabilizó un poco. No fue alarmante y se recuperó pronto. Pero a mí me vino a las mientes el montón de veces que Paco me trajo de cabeza y lo paso mal. Me imagino otro brote y cómo estaré yo para aguantarlo. Y esa sensación se extiende en las horas del día y sufro por ello. Estoy con la cabeza volada, como extendida a muchas ideas de tragedia y malestar para Paco y para mí. Y pienso que cualquier conflicto, estrés o duelo que pase Paco, le van a conducir a un ingreso. Y, como los conflictos pueden estar a la vuelta de la esquina, me pongo malo. Yo mismo invento conflictos posibles en que la salud mental de Paco flaquea. Los dos primeros días de agosto (sábado y domingo), yo estuve mal. Veía un montón de días informes, asustantes y dolorosos de vivir. Luego me aclimaté y pasé unos días felices de mediados de ese mes. Hasta que pasó lo del banco.
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