viernes, 21 de agosto de 2026

 Hoy he estado a firmar el contrato de una compra-venta del piso de mi padre, donde tantos años pasé viviendo. Todo pasa y todo cambia. Llegan los años y se plantan delante de uno y los que se fueron son como fantasmas que ya no valen. Se queda un hueco mirándonos desde las sombras de ayer. Hay que comer puré y filetes y pescado y saludar a los amigos y a los familiares y a los que nos echan un cable en esta vida. Hoy me he levantado con un dolor en el estómago. Sería algo somático pues ayer estuve nervioso por el evento citado. Ya todo pasó. Un café después de comer, un cigarrillo y una vuelta por Madrid me devolverán la serenidad y la tranquilidad tan preciada.

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