domingo, 9 de agosto de 2026


 A mi hermano Paco no hay que acusarlo de su mal humor. Lo ha pasado mal (todos lo pasamos mal). Ha tenido muchos ingresos y eso no es agradable para nadie. Más bien es muy desagradable. Algunos quieren arreglar un comportamiento morboso con una llamada de teléfono y no funciona, claro. Una vez una psiquiatra me dijo: quédate a su lado (por mi hermano) porque así está tranquilo. Pero yo no había dormido esa noche y para eso están ellos, los psiquiatras, para calmar a los enfermos. Yo no juzgo a nadie, ni a mi hermano, que me ha contado de todo, ni a los familiares, ni a mí mismo. Pero entiendo que mi hermano no puede estar 3 meses haciendo de chófer y yendo y viniendo del hospital. Eso le causa estrés y él, al final, no sabe decir que no.

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