Ya son las 12 en el reló. Suena un ruido como de lavadora. Me parece que es arriba, donde vive la lesbiana con sus padres. O son mis oídos, atrapados en instantes desusadamente caóticos. Me gusta el orden y por eso deseo ser estoico. O quizás por otras razones, pero me gusta la idea de ser estoico. Cuando yo sea viejo, me gastaré todo el dinero mío. Me jode la idea de dejárselo a mis sobrinos. Quizás, después de 10 años, yo ya seré viejo. Quizás, cuando sea viejo, desarrolle la idea vital de gastar dinero, idea vital que nunca he tenido. Ellos son los que acuden cuarto de hora antes, a todos los sitios. El dinero llama la atención a mucha gente, a demasiada gente. O a toda la gente.
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