Hace mucho que no escribo un relato. Ya con una novela larga no me atrevo porque me llevaría mucho tiempo y mucho pensamiento solo para escribirla. El último relato que he escrito no va muy allá, es de andar por casa, ha sido mero entretenimiento para mi persona. Pero puede ser válido en el sentido de que lo que se escribe ahora son rollos macabeos al cuadrado. Lo he comprobado comprándome libros. Mis relatos, creo que ninguno, acaba con un muerto. Eso es muy fácil, muerto el perro, se acabó la rabia. Todos estos dramones que hay en la novela y el cine actual podría excusarse. Luego, las películas de diversión españolas son tan superfluas y malas, que ni Dios quiere ver cine español: o dramones o situaciones absurdas que no dan risa. Vaya panorama creativo. Ni cine, ni novela, ni comedia aguanta un cuarto de hora de visión o lectura.
martes, 22 de septiembre de 2026
Los malos novelistas, como no saben cómo acabar su novela, rematan el final con una muerte como si esa muerte explicara toda la novela. A mí me fastidian esos finales porque en la vida real, la muerte no acaba con nada, todo sigue después. Olvidado el finado, la gente sigue con un poco o un mucho de pena, pero sigue. En la novela, el muerto parece el culmen de algo, culmen que es falso, culmen que no es culmen de nada más que de la idea torpe que tiene el novelista o el dramaturgo para acabar su obra. La muerte es tan habitual en la existencia como lo es una boda o un cumpleaños. ¿Por qué no acaban las novelas con un cumpleaños? O con la compra de un coche, por ejemplo. O con una fiesta. La lectura se haría mucho más agradable.
Por las mañanas me levanto con la boca pastosa y mucha sed. Sed que mitigo con mucha agua. He leído algo sobre Lorca, que vino a Madrid a triunfar de autor dramático. Parece que le gustó Madrid. Tenía muchos amigos, entre ellos, Marquina. A mí, los dramas rurales de Lorca no me gustan mucho. "La casa de Bernarda Alba" la veo una exageración inviable. Lorca escribió mucho sobre la muerte. Era una pulsación negativa en él. En el "Romancero gitano" me parece que el personaje más importante precisamente es la muerte. Y a la gente no le gusta leer sobre la muerte. "La luna me está mirando y yo no la puedo mirar", o algo así, dice un verso de ese romancero. Y es que la que habla está muerta. Lorca era un poco siniestro en ese sentido. No me gustan ni los poemas ni las novelas que hablan mucho de la muerte o que hablen los muertos. Es incompresible.
Hace mucho que no voy a Las Rozas. Cuando voy, según ando voy pensando y meditando. Me quiero quitar de una pastilla que tomo por la noche pero veo que si no la tomo, no duermo. Me he enganchado a esa pastilla. Está prescrita, pero me la quiero quitar. Es una benzodiacepina. Si lograra dormir sin ella, tanto mejor. Por otro lado, ya ha empezado a reunirse la gente esa que se droga en plaza Pizarro. No se meten con los viandantes pero causan una impresión pésima. Ojalá hubiera para ellos un solución laboral. Me parece que leí hace mucho tiempo que en Inglaterra estas personas fabrican bolígrafos. En Majadahonda se podría probar a insertar a estos drogadictos mediante el trabajo. No veo yo que ninguno de ellos salga de ese grupo. Si lo hiciera al menos uno o dos...
lunes, 21 de septiembre de 2026
¿Tú fumas? No, solo soy fumadora social. Se supone que solo fumaba cuando estaba con gente, no solitariamente, como hago yo porque no tengo amigos con los que fumar socialmente. Bueno. Yo no tengo ya lo que se dice amigos ni para fumar socialmente ni para hablar socialmente, si me apuras. Solo mantengo unos conocimientos humanos de baja intensidad, como se dice ahora muy estilísticamente. Me da la sensación que ahora el lenguaje lo tapa todo y, si no tienes amigos, dices algo así como que aceptas tu soledad sin reservas sociales implicadas o algo así. Y lo que pasa es que está más solo que la una porque eres un cansino, una persona que aburre a las ovejas.
Ya están sonando ruidos por todas partes. En mi pueblo, seguro que no, que no se oyen ruidos de ninguna clase. Tengo un amigo segoviano aquí, en Majadahonda, que ya ha pasado por mi pueblo dos veces y no ha visto allí a nadie por la calle. Mi pueblo es un pueblo fantasma porque sus habitantes no salen de casa. Solo salen los viernes a comprar fruta y verdura a un tendero que viene de otro pueblo. Y salen también al autobús cajero que aparca en la plaza para sacar dinero. Mi pueblo ha sido motivo de alegría pero también de consternación para mí. Últimamente, a mi hermano y a mí nos marginaban, nadie quería hablar con nosotros y nos dejaban solo disfrutar de los "encantos" de la Elvirita. Me parece que la Elvirita vive ahora en Segovia. No sé con quién nos tocaría charlar ahora en el pueblo. Mi pueblo tiene sus leyes no escritas, sus convenciones y sus trágalas. Yo ya no pego con las costumbres de mi pueblo.
La psicóloga dijo: si estamos hablando de 100 mil euros, lo siento Ismaelito, pero... Y luego dijo: ¿de cuánto estamos hablando? Yo no contesté pero vi que esa señora era poco de fiar. Era una charlatana, era una que no miraba más que al dinero. Era una persona indeseable. Pero estuve demasiado tiempo contándole mi vida. Y mi vida no la soluciona ningún psicólogo. Y menos, psicólogas de estas. No creo en la psicología. No creo que nadie, por el hecho de contar su vida, alguien se la arregle. Yo ya no tenía nada que contar, ya había contado todo. Y no estaba ni mejor ni peor que cuando fui a la consulta de ese gabinete de psicología tan absurdo.
Ahora resulta que mi hermano es alérgico a la leche. Otra pega más. Bueno, él ya ha trazado que se volverá vegetariano porque dice que hasta en la carne usan suero de leche para mantenerla blanda. Ha estado mirando todo el fin de semana asuntos relacionados con los alimentos y demás. Le digo que vaya al médico a que se lo confirmen con un test de alergias y dice que sí va a ir. Hoy como pasta de esa ya hecha, solo cocerla. Ya ha acabado esta fiesta y ni he ido a ningún concierto. He estado por las noches dando paseos con Paco y fumando al lado de una fuente que hay camino del Plantío. La vida parece que no da mucho más que la compañía de Paco. Y a eso me atengo.
domingo, 20 de septiembre de 2026
Estas dos amigas que voy a describir no saben ni practican la amistad. Están un cuarto de hora con cada uno que conocen y ya está. Luego, desaparecen hasta dentro de un mes. Tienen un perrito cada una y es a esos perritos a los que dedican su amor. De su tiempo, te dedican unos minutos, minutos en los que preguntan de todo. Hay veces, que si te juntas con ellas sales deprimido, de tantos problemas que cuentan. Estas dos amigas salen a la calle y pasean y, si te ven, te cuentan un cuento, pero un cuento aburrido y triste. Hace mucho que no las veo. Mejor para mi salud mental.
El hombre miró al pájaro y el pájaro le miró a él. El mundo, según el pájaro, estaba cambiando. Los campos estaban muy resecos, no llovía en meses, el Danubio se secaba. ¡El Danubio! Y todo hacía pensar que la ciudad se llenase de pájaros que antes vivían en el campo. En el libro se decía muy claramente: el día en que los pájaros lleguen a la gran urbe, todo se revolverá y aparecerá la señal del apocalipsis que consiste en eso: en un águila que se posará en una azotea de un bloque de 10 pisos en Alcobendas. Y sucedió. Y la gente miraba al águila y al cielo. Y la vida en la Tierra acabó a los 30 días.
Ya no te duele tanto el corazón, le dijo uno al otro. Y el otro contestó: no. Eso es que ya eres viejo. Pero aún quedaban muchas madrugadas que vivir y mucho aire que respirar y alguna playa que pisar con los pies desnudos. Aún quedaban conversaciones entrañables con los hijos, los hermanos, los padres. Había ganado años, años en que el sol había ido apareciendo todos los días como un seguro de que la vida no se transmutaba en catástrofe. La geografía por la que deambulaba no cambiaba, era todo un recorrido breve y conocido pero en cada día de esos que había vivido para volverse viejo, había existido un sentido, un cariño al que acudir. Ya todos hablaban con todos.
Hoy por la mañana, en Móstoles o en Tres Cantos o en Fuenlabrada una persona se ha levantado de la cama, se ha lavado la cara, ha desayunado una magdalena con un café, se ha vestido y se ha puesto a pensar en el más allá. A lo mejor esa persona se ha echado un cigarrillo, cigarrillo que ha hecho que pensara un poco más en el más allá. El más allá, sin embargo, no ha contestado a sus pensamientos, no ha dado señal de que exista. Al más allá hay que imaginárselo, hay que creérselo sin verlo ni oírlo. La persona de la que estamos hablando piensa demasiado, se pierde en futuribles, busca una respuesta válida a esta mañana de domingo, pero no la encuentra. Y el más allá sigue allí, en una región recóndita y escondida de su cerebro. No todo el mundo, por las mañanas, piensa tan dolorosamente en algo que no hay en la vida común, en la vida después de la muerte, en las quimeras del alma.
sábado, 19 de septiembre de 2026
Suenan las cornejas su carraca, las hojas verdes se agitan con la brisa de la mañana. Estamos en fiestas en Majadahonda. Ayer vi pasar a un menda con el cubata en la mano. Era la una de la madrugada. Ayer no me dormí hasta las 3. Pienso demasiado en el dinero. El dinero que tengo, lo que podría hacer con él. Podría viajar, podría darlo a algunas personas que estén necesitadas, podría gastármelo en ropas caras. Por ejemplo, en una americana de lino. Mi hermano, me consta, no piensa tanto en el dinero. Me gustaría ir a una agencia de viajes y decir: quiero ir a un playa con todas las comodidades. Iría en avión. Pero para eso hay que ir al aeropuerto y para mí, eso no es una comodidad. Claro que un jet me costaría todo el dinero que tengo en el banco. Pienso también en los euro millones. Ojalá me tocara un millón de euros. Todo sería distinto.
Mi padre tiene ya 96 años. A mi padre se le ha roto el fémur por la vejez de sus huesos. Cuando voy a verle, es él el que me da ánimos porque tiene ante la vida un optimismo contagioso. Desea volver a andar así que hace "mucha gimnasia". La pena es que se le han ido las ganas de comer porque anda con una diarrea fuerte. Este domingo le iremos a ver Paco y yo. Los domingos en la residencia son muy aburridos porque hay pocos usuarios, se los llevan a casa a comer la paella. Tiene un par de semanas más para volver a andar y no estar "como un muñeco" sentado en una silla de ruedas. Mi padre se ha esforzado toda su vida y sigue esforzándose en la actualidad.
Si hablara de cuando fui profesor o de mi pueblo o de la poca geografía que conozco o de un paseo por Madrid o de la luna que luce con luz prestada no estaría siendo original. Pero he leído muchas veces que nadie es original. Que todo se repite hasta la saciedad. Las novelas más modernas tienen deuda con las ya escritas hace mil años. Para ser original, muchos se dejaban una barba de chivo o discutían en las tabernas sobre la belleza de una mujer. O proclamaban manifiestos de corrientes literarias que querían ser rompedoras. El único manifiesto que rompió con todo fue "El manifiesto comunista". Y ese sí que fue original. Sobre todo porque aplicaba a la filosofía una praxis, praxis que no se cumplió. A lo mejor, si hurgamos en la historia anterior al comunismo podríamos ver que ya hubo algo de esas ideas en la antigüedad. Hubo, en la antigüedad, una idea social, un deseo de igualitarismo, un propósito de que la riqueza se repartiera. En fin. No hay nada nuevo bajo el sol.
Estas cosas que escribo no las pienso, no sé muy bien de qué voy a escribir cuando me levanto por las mañanas. Los temas surgen y ya está. Algunas veces, son quejas por el tratamiento que he tenido por determinadas personas, a las que ni siquiera cito. Se dice el pecado pero no el pecador. Me imagino lo que pasará en Aluche. En Aluche habrá un niño o una niña que nada más despertarse y desayunar, se lea algún libro de los que se compra con la paga de sus padres. Y poco a poco armará una pequeña biblioteca personal. Y poco a poco se inclinará a escribir en un cuaderno algunas descripciones de personas que él o ella conoce. O quizás ya haya creado una trama en la que no hay, creo yo, ningún asesino. Quizás sí haya un fantasma o un aventurero de las selvas amazónicas. Quizás, estos aprendices de escritores sueñen con viajar, con coger un avión e irse a París o Nueva York, donde pasan todas las cosas. Sí, es así. Lo que ocurría en París ahora pasa en Nueva York.
viernes, 18 de septiembre de 2026
Corre fresco en la mañana. Los días se apaciguan con el sol ya no tan tirano. Ayer vi al sudamericano Pepe venir de Domino´s Pizza después de trabajar. Va con su camiseta azul y el distintivo en el pecho. A mí me dijo un día que yo le pregunté cuándo se iba a su tierra: "cuando tenga el cheque en el bolsillo". El cheque del que habla este hombre será cuestión de unos ahorros que vaya haciendo, algunas remesas de dinero que mande allá (como ellos dicen) y pueda vivir allí, en su país, de modo más fácil. Al cambio de moneda, hay algunos sudamericanos que se hacen millonarios. Los pesos, los bolívares, la plata, en resumidas cuentas, cuentan para pasar la madurez de la vida en sus países de origen. Yo conocí a un señor sudamericano que se dedicaba a pintar con máquinas en obras. Montó una ferretería en la ciudad de donde venía y se marchó de España. Pepe está tardando.
Mi novelita o relato corto "La vuelta al mundo en ningún día" es una narración muy interesante. Mucho más interesante que mucho de lo que se publica hoy en día. Escribí hace ya mucho tiempo "La seducción del diablo" y me consta que se vendió mucho. Pero no gané ni un duro con esa novela. La compró mi sobrino. Yo no la compré pues tenía el manuscrito en casa. En la portada sale una monja. Luego publiqué "El profesor enfermo" hace ya unos años. Me costó su dinero publicarla. Regalé ejemplares. El siguiente paso sería ganar algo de dinero con mis novelas si fueran publicables y compatibles con mi pensión. Pero me da mucha pereza aunque quizás haga el esfuerzo de ir a una editorial y entregar algún relato de los míos. A ver cómo es la experiencia. Que supongo será negativa. O sea, que, como suele decirse, tirarán mi manuscrito directamente a la basura porque no soy nadie famoso o relevante.
Creo que los escritores actuales tienen que venderse al público como una mercancía más de las editoriales. Tienen que hablar de su libro, firmar sus propios libros, ir y venir de sitios para promocionar sus novelas que luego no venden tanto. Yo, si quisieran publicarme una narración mía, no andaría de la ceca a la Meca, no firmaría libros, no me vendería como un títere de una editorial. Yo haría como el que escribió "El guardián entre el centeno" o la que escribió "Matar a un ruiseñor", que se alejaron del mundillo ese asqueroso de fans literarios. Pero mi obra tiene que ser buena. Mi obra dice más que muchas noveluchas de estas que hay ahora que en veinte páginas no dicen nada. Solo una editorial podría juzgar objetivamente si mi obra es buena. Así que por curiosidad, por ver cómo es la experiencia, iré a una editorial "in person" y a ver si me publican algo.
Mi amigo Antonio Salgado agitó el manuscrito que le dejé leer y que me comentó con notas y dijo: esto es cien por cien publicable. Pero no lo publiqué. No sé si quería ayudarme a hacerlo porque dejó de llamarme para quedar a comer. Así que yo he perdido dos amigos buenos por circunstancias adversas: uno porque se juntó con una mujer que me criticaba a todas horas y otro porque me dijo "estoy teletrabajando" o algo así. Total, que me he quedado sin amigos válidos, sin amigos con los que tenía bastante en común. Pero me enseñaron mucho los dos. Espero que les vaya bien por la vida aunque de cierta manera me dieron la espalda sin que yo les hiciera nada.
Tenía yo un amigo al que conocí en el instituto "San Cristóbal de los Ángeles". Se llama José María, si es que todavía vive, pues hace ya 14 años que no le veo. Se sabía todos los horarios de autobuses de toda la sierra de Madrid. Organizaba excursiones por Guadarrama para todos sus amigos. Era un gran andarín. Un día fuimos desde Cotos a Rascafría andando. José María era de un pueblo que llaman blanco, en Cádiz. Era un gran amigo hasta que se echó una novia que me cogió una manía tremenda. Todo eran críticas a mi persona por parte de ella. Luego, tuvieron una hija y todo se estropeó entre nosotros. Un día le llamé por teléfono y le reproché un montón de cosas. No me volvió a llamar. Perdí una gran amistad. Pero fue el que me avisó de que mi relación con Eva, mi novia de entonces, podría volverse "un círculo vicioso", eso de discutir y volver. Eso fue mi relación con Eva. Nos distanciábamos y luego nos queríamos otra vez en un vaivén asqueroso.
jueves, 17 de septiembre de 2026
Hoy he soñado que estaba con un antiguo compañero de instituto, mayor que yo, y que me iba asesorando de lo que tenía que hacer con mi vida académica. Yo tenía que averiguar algo referente a la lengua española y, en el sueño, no encontraba nada nuevo en esa lengua que uso todos los días. Y, en el sueño, me estaba hartando hasta de mí mismo. Y también, claro, de ese compañero de instituto. Por fin he despertado pero la huella de ese sueño persistía en mi mente. El lugar en el que estaba semejaba una isla y no podía dormir y tenía que estar pensando en cosas raras de la gramática todo el rato. Ha sido un sueño muy cansino. Al compañero este del instituto hace ya un porrón que no le veo. A lo mejor, se ha ido de la ciudad. Vaya rollo de sueño intranquilo y cansino.
Las golondrinas se fueron. El calor ya no fue tanto. Andaba viento fresco. La ginebra seguía amargando los vasos por la noche. Los curas insistían en el futuro de Dios: ese instante en que el alma se separa del cuerpo. Pero ya no se podía ir con esa historia porque ya nadie creía en ella. La gente apuraba las horas de descanso o de vacación hasta las heces y veía en el trabajo una maldición que le había mandado un dios pequeño y envidioso de los hombres. La gente pecaba, pecaba todo lo que podía. No hacia caso a las advertencias divinas. La gente no se sabía el padrenuestro. La gente solo creía en la bono loto y en la primitiva. La gente era muy de andar por casa, muy vulgar, demasiado hecha al placer. Todo se vino abajo cuando la gente empezó a envejecer de repente.
El dolor de ser accidente, no esencia, está en todos nosotros. Por eso, buscamos algo de transcendencia en la vida. Unos, buscan esa transcendencia en sus hijos, a los que ve una extensión de su persona en el presente y en el futuro. Otros, triunfan en el deporte, batiendo un récor o escriben libros y son agasajados por el sistema y se creen algo. Pero ese algo pronto pierde brillo, se va olvidando la marca y el título del libro. La historia nos acoge como otra mota de polvo más. Los días van pasando y ya no somos esos que iban desde Cotos a Rascafría por medio del bosque. Hemos perdido amigos que se han casado. Hemos discutido con una mujer o un hombre hasta cansarnos. Nos hemos quedado solos como un burro atado al pie de la fiesta. Solo somos una sombra que quizás anime a un alma escondida.
Siento un poco de ansiedad o angustia nada más levantarme. Espero que se me pase. Somos como unos números con los que un dios inexperto y despistado juega a las matemáticas. Unas matemáticas que hacen sentir a uno una cosa muy pobre, muy oscilante en esta vida, demasiado prescindible. Eso somos en esta vida pasajera y gris. Cada vez en el mundo, parece que contamos menos. Nos quejamos y escribimos o decimos que somos flojos, dubitativos, torpes en esta existencia nuestra. Somos muchísimos, somos una masa informe que compra y disfruta de la carne y de la verdura. Nos acosan con noticias inquietantes. Pero no damos respuesta buena. O nos ansiamos o nos ponemos nerviosos. Y los dirigentes saben que somos así y nos dominan en muchos aspectos de nuestra vida.
miércoles, 16 de septiembre de 2026
Estos cambios bruscos de temperatura afectan al carácter. El que gasta, gasta más y el que quiere ser el más rico del cementerio, va mirando al suelo a ver si ve un céntimo que meterse en el bolsillo. Luego están los de yo invito y tú pagas. Y luego están los que echan pocos ingredientes en la paella. Y luego están los que huelen a moho, que solo hablan de sí mismos, no saben conversar. El moho los corroe el cerebro de modo que si tú hablas de cine, ellos hablan de la vecina. Y así todo. Hay mucha sequedad en el ambiente, hay mucho rastrojo seco y amarillo. Y luego está este aire que hace bajar la temperatura muchos grados para que el cerebelo de un cretino se imponga. La duda sobre el ser humano nace de estos cambios atmosféricos repentinos. No digas que has ido a Venus en un barco.
Es de muy mala educación hacer luz de gas a una persona. Son gentes, estas de la luz de gas, que no han estudiado nada, que no han leído, que no saben siquiera qué es hacer luz de gas. Pero lo hacen y se ponen a hablar de los vecinos, de la iglesia, de dinero. Y al que hacen luz de gas se cansa, se fuma un par de cigarrillos y se larga. Porque esta gente no sabe comportarse con los demás. A lo mejor se creen un poco el ombliguito del mundo, un ombliguito muy pequeño pues no dan mucho de sí, un ombliguito muy remirado y muy orgulloso de ser ombliguito pero nada más. El tránsito de la vida les arrojará a los placeres estúpidos y al gasto. Pero nunca abrirán un libro para saber que hacían luz de gas a una persona.
"Esto es un atentado contra nuestras fronteras. Me voy de vacaciones." Cojonudo. Dice sz que a mucha gente se le ha hecho larga su legislatura. Pero si es que ha habido de todo. La culpa, al final, es de los jueces que van en contra del psoe, del gobierno y de todo el mundo de izquierdas de este país. Los jueces son fachas. Nadie sale a la calle con el letrero de corruptos. Prestige. Nunca mais. Incendios, nadie se queja. Accidentes. Nadie se queja abiertamente. Mentiras por doquier. Nadie se queja. Nos estamos acostumbrando a que un gobierno saque a relucir sus historias ficticias para tapar escándalos y crisis. A ver al gobierno que venga si se le perdona una mentira.
Cuando estuvimos en Gijón dimos muchas vueltas por el paseo marítimo. Nos hartamos del paseo marítimo. Lo más curioso que vi yo en Gijón fue un círculo grande de sardinas dando vueltas sobre sí mismo. Eran las sardinas como nosotros: venga dar vueltas. Los bares de Gijón son apestosos. En cada bar había una vitrina con un bollo rancio y asqueroso. Yo leía los periódicos locales y en ellos siempre salía una reyerta nocturna saldada con un muerto o un herido. Gijón a mí no me gustó. Me bañé en la playa solo una tarde porque Paco no quería exponerse a las olas y a la arena. El hotel en el que estábamos era de gente estirada y trajeada y nosotros dábamos un toque vulgar, con chanclas y sin corbata. Vaya rollo Gijón. Fuimos a Oviedo. Fuimos a Avilés. Tus cabellos dorados parecen el sol.
martes, 15 de septiembre de 2026
Alrededor de mi casa, siempre suenan ruidos. Esta mañana es una motosierra que quizás esté podando. A lo largo de la jornada suenan sirenas, suenan pitos de coches, suenan voces de gente, suena el agua de la piscina. Y así. En la plaza de mi pueblo, no suena nada. Me la imagino así: un silencio, una quietud inmensa. Un cuadrado que hace el ayuntamiento y cuatro casas que no despiden ni un sonido, ni el más leve sonido. El silencio es fundamental para los seres humanos. Los seres humanos aman el silencio. Nos hacemos en el silencio cuando pensamos. Nos gusta el silencio porque parece que las ideas surgen en él, las grandes ideas, la emoción más bonita. Se daría dinero por el silencio.
Vengo de la cocina de beber agua. Beber agua es fundamental. Quizás también sea fundamental tener un piso a pie de playa, quizás un piso doce desde donde ver el mar de lejos. Quizás también sea fundamental tener buena salud mental, no ser un psicópata sin empatía, no ser un esquizofrénico o padecer un trastorno bipolar. Hay lo que se llama psicópatas integrados; o sea, enfermos de la mente que no se notan en la sociedad pero cometen delitos como los demás delincuentes porque no les importa nada los demás. Los demás son solo una excusa para ellos, para triunfar en la vida a costa de ellos, robando y quizás matando si hace falta. Los psicópatas miran pero no ven, dicen pero no hacen. No mueven un músculo por los demás y además, abusan de ellos.
A partir de ahora, no compraré más libros. Me han decepcionado casi todos los que he comprado. Saqué uno de la biblioteca y me dieron un mes para leerlo, tiempo de sobra. Ahora estaré con dos libros que tenía yo en los estantes: "Cien años de soledad" y "Ulises". Los leeré despacio y disfrutándolos pues son libros que tienen una categoría internacional aunque el último es difícil, muy difícil. Solo leeré el primer capítulo y ni eso porque tiene la letra muy pequeña. No sé por qué los editores de libros no tienen en cuenta la letra de los libros, que traen muy pequeñita. Es una vergüenza que libros de 200 páginas traigan la letra inmunda de leer. Suena una moto. La casa está tranquila. Temo al futuro difusamente. Solo se aturde si se entera.
Estamos en un mundo muy difícil, con recelo al otro, del que no sabemos si es de esto o de lo otro. Hay guerras, invasiones de países, alta tecnología que amenaza al ser humano en vez de ayudarle. Hay fuertes adicciones: drogas, móviles, sexo, etcétera. Todo se usa sin moderación. La gente anda por la calle con gesto preocupado, serio, amenazado por muchas amenazas. Las familias ya no son lo que eran. Los niños se comportan mal, exigiendo. La vida parece continuar poniéndonos obstáculos nuevos cada día. La política en España no se sabe dónde va, qué propósitos tiene. Se acabó la playa, lugar idílico donde lucir el ombligo. Ahora, en las calles, como decía el poeta, todo es guerra.
lunes, 14 de septiembre de 2026
"Misericordia", así se llamaba la obra que yo expuse torpemente en la encerrona cuando hice la sexta oposición de mi vida a profesor de secundaria. Antes de entrar en el aula de la encerrona, Mari Luz se despidió de mí. Yo, de Mari Luz no estuve suficientemente enamorado como para ir a Aranjuez y pasar un día con ella. Hubo misericordia en la evaluación y aprobé. No recuerdo en qué barrio hice esa oposición que sería, a la postre, fundamental para mi vida. Quizás lo más importante que he hecho en mi vida. Y a día de hoy, lo más importante que tengo que hacer es evitar otro brote psicótico de mi hermano. A ver si lo consigo.
La ciudad le había sido hostil desde primera hora de la mañana, cuando tuvo que aguantar una advertencia del inspector jefe: como esto no esté mañana por la mañana, piense usted que le abriremos un expediente. Luego se cruzó con ese hombre que conoció en las clases de cerámica y, al ir a decirle hola, le dijo: tengo que ir a por tabaco. Habrase visto tal grosería. Luego vio una mujer muy guapa por la calle que le dijo: no me mire tanto el culo. Y encima había pisado una mierda de perro. El futuro se estaba volviendo muy oscuro. Hasta que fue a mear al bar de los sándwiches. Y había una música envolvente que le acarició por dentro. Y un frescor que despedían las baldosas azul clarito. Y se sentó en la taza y le vino una mierda muy aliviadora. Y ya estuvo toda la santa mañana allí sentado, oyendo jazz de los negros de Missouri. Allí sentado como si estuviera muerto, como si estuviera desterrado de la ciudad, como si su vida solo cupiera ya en ese cuarto de baño, como si la paz le hubiera venido a visitar en forma de agua corriente.
Parece que los niños tienen que aprender a no interrumpir conversaciones, a estar sentados, a decir las cosas sin chillar, a respetar a sus mayores y otros tantos etcéteras que son de cajón en una familia más o menos normal. Yo tuve que lidiar con ese tipo de niños que se creían que el aula era un centro recreativo. En familia, no es que sean los reyes de la casa, es que son los tiranos de loa padres. Todo lo piden por imposición: quiero esto y lo quiero ahora. Si les dicen que esperen a comer, enseguida meten la mano en la comida. Si les dicen que no chillen, chillan más. Menudo manojo de petimetres se están criando así en este mundo. No tendrán tolerancia al fracaso porque todos sus caprichos son colmados al instante. A lo mejor, estos niños son un peligro para la sociedad futura, no solo para las familias.
Qué bien me supo el cigarrillo allí sentado en el banco mientras el tapiz de césped regado con agua reciclada nos daba su frescor. Vinieron dos niños con bicicletas. En un momento dado, el padre les dijo a los dos: venid para acá. No tardaron ni un segundo en dar la vuelta y dirigirse donde estaba el progenitor. Me llamó la atención esa autoridad, ese ejercicio de obediencia de los niños. Como todos los días los padres tengan que estar a la rebatiña con sus hijos por simplemente obedecer una orden, se buscan la ruina familiar, se buscan no estar a gusto con sus hijos que, de alguna manera, se burlan de ellos, de los padres. Tú deja hacer, que ya ellos harán por ti. Lo viví de profesor: o mandas o te toman por el pito del sereno.
domingo, 13 de septiembre de 2026
Estoy pensando en el punto kilométrico en el que empieza la primera curva del puerto de Galapagar en dirección El Escorial. Y mientras, me fumo un cigarrillo. Hay que ver cómo suben algunos ese puerto. Andan a las carreras y una mínima distracción, como hay tantas ahora, las llevan a besar el accidente. No sabe uno dónde la suerte se tuerce para mal. No sabe uno dónde está esa combinación de desidia y descontrol que lleva a la debacle personal. Pero no nos pongamos funestos. Hoy es un día para pasarlo bien charlando con unos y con otros, sin interés alguno por el dinero o el lujo, esas cosas que a otros les quita el sueño. Sueñan algunos con la suite del Ritz algunas veces o muchas. Y ese sueño les quita el otro sueño de pobres.
Me tengo que afeitar. Hoy voy a ver a mi padre. Las lunas se conforman con ser espejos del sol. Había un astronauta que iba a aterrizar en el sol. Y le preguntaron cómo lo iba a hacer y el astronauta dijo que iría de noche. ¿Sabes qué es lo mejor de estar contigo? No. No lo sé. Dímelo. No, dímelo tú porque yo tampoco lo sé. Cuando las relaciones amorosas se van disolviendo como un azucarillo en un café muy caliente, los mendas piensan: ¿qué estoy haciendo con esta compañía tan infértil? ¿Por qué sigo estando al lado de esta persona que ya me harta? Hay que ser muy iguales en el pensamiento para poder estar juntas dos personas. Iguales o complementarias. Que la una necesite de la otra y la desee cerca.
La noche del viernes al sábado me desperté a las 5 de la madrugada. Y ya no pude dormir más. Y estuve todo el día de ayer somnoliento y morboso. Por la tarde no oí el telediario ni vi la película. Me tumbé pero no dormí. Luego, a media tarde, se me ocurrió una cosa peregrina: que en las fiestas iba a haber disturbios con la policía. Se me metió eso en la chola. Pero no ha sido tal. Espero que la gente disfrutara de la música y los cacharros de feria. Dimos un paseo muy melancólico por la carretera de la estación, a sentarnos en unos bancos a fumar un cigarro. Yo estaba muy cansado. Hoy me he despertado muy bien. He dormido las horas necesarias.
Decía Groucho Marx que la Humanidad, ella sola, sin ayuda de nadie, en progresión continuada, ha llegado a las más altas cotas de miseria. Me duele pensar lo mal repartido que está el mundo. Pero no por eso voy a ser comunista, ni mucho menos. Lo que pasa es que para llegar a la miseria moral y material, se cruzan muchas circunstancias. Decía un sabio que para la pobreza no hay que buscar causas. Las causas hay que buscarlas para explicar la riqueza. El ser humano ha vivido en un régimen de pobreza hasta hace muy poco. Parece ser el estado natural del ser humano. Pero alianzas como la Unión Europea hace que sus estados miembros prosperen. Y regímenes políticos comunistas hacen que la pobreza se enquiste en la población, como en Cuba y Rusia. Las dictaduras están en contra de todo progreso.
viernes, 11 de septiembre de 2026
La vida es una mierda o la mierda es una vida, como decía Gutiérrez Solana porque tenía a la mujer y sus dos hermanos enfermos mentales. Y no había los adelantos de ahora; quiero decir, los recursos que permiten que un enfermo mental lleve una vida normal. Ningún enfermo mental es tonto por lo que ha vivido y sufrido. Todos los enfermos mentales sabemos lo que es bueno y malo para nosotros. Yo tengo una lista de las diferentes causas que hicieron que mi hermano cayera en un brote psicótico. Haré todo lo posible para que esas causas no se vuelvan a producir. De todas ellas, la principal es el estrés: económico, físico, psíquico o social-familiar.
Hoy se cumplen 25 años del atentado de las torres gemelas. A mí me tocó trabajando en el Carrefour. Todas las televisiones de la tienda de televisiones estaban transmitiéndolo. Lo pagó Irak. El imperio debía dar una respuesta. Era como si Roma respondiera a un ataque bárbaro. Como si los partos o los pictos hubieran roto algún plato. Por ejemplo, matado a algún general importante. Pero bueno. Hoy diré que no tengo ni gana de escribir. Me cuesta mucho cada línea así que no escribiré más. Tengo en mente escribir una historia pero necesito leer antes una serie de libros para inspirarme. Uno de los libros que me leeré es "Cien años de soledad", donde solo queda el apuntador.
jueves, 10 de septiembre de 2026
Antes, iba yo a una asociación que se reunía todos los martes. Y yo decía: ¿por qué he de reunirme todos los martes? La cosa ya chirriaba y más que chirrió cuando el jefe de esa asociación amenazó a mi hermano Paco. Entonces ya no fuimos y ahora, los martes, hago lo que me da la gana. También iba los jueves. A una cosa que llamaban los voluntarios y usuarios de la asociación "poesía". Mañana hay poesía, decían. Los voluntarios no tenían mucha idea de lo que hacían allí pero mandaban más que los usuarios. Un voluntario de estos se atrevió a decir una vez que "la Wikipedia estaba equivocada" y sandeces por el estilo. Y ahora, no voy los martes ni los jueves a esa asociación. Cuando una puerta se cierra, otra se abre.
Ayer me corté el pelo al 6. Me libré de una pelambre que ya me estaba estorbando. Mañana viernes iré a Madrid, a encargar unos libros que pueden ser interesantes para mí y quizás para nadie más que para mí. Lo sufrido atrás ha sido importante. Lo bueno del caso es que mi hermano no ha caído en otra crisis. Decía Solana, el escritor y pintor, que la vida es una mierda. Solana es autor de "La España negra" o algo así es el título de su obra por escrito. La España negra no deja de existir. Hay cada caso que pone los pelos de punta. Corre fresco por la ventana, un frescor que ya querría yo para el mes de julio. Haz el bien, te lo agradecerán hasta las piedras.
Yo tenía un amigo al que veía una vez a últimos de mes. Y me dijo que iba a dejar de fumar. En efecto, al siguiente mes, no fumaba. Pero, al siguiente, ya estaba fumando otra vez. "Esto tiene una explicación", me dijo. Pero no sé qué me dijo. Como si tuviera que explicarme por qué volvió a fumar, como si tuviera alguna obligación de excusarse conmigo. Luego, un día no sé qué explicación me dio para que no volviéramos a vernos. Y dejamos de vernos. Comíamos en una casa de comidas no lejos de su puesto de trabajo, en Madrid. Este tipo decía que la espada de Damocles debía pender de cada uno para que no nos distrajéramos de nuestras obligaciones. Este tipo se tomaba sus obligaciones muy a pecho. Quizás la espada de Damocles haya caído sobre su cogote. A lo mejor, ha palmado y no me habría enterado.
Cada día es nuevo. Quiero decir con ello que cada día trae novedades. Este blog es..., es... Quiero buscar un sinónimo de novedad y no lo encuentro. Quizás sea "inédito" lo que busco. O "extrañeza". No lo sé. El caso es que un día no se parece a otro día por los pequeños recovecos que tenga uno que no tenga otro. Un día, el aburrimiento es atroz. Otro día empezamos a idear ir a una agencia de viajes para que nos preparen un viaje ideal. Y lo vamos pensando en la cabeza pero al día siguiente no vamos a la agencia de viajes y el viaje no se concluye, no se materializa. Y la playa sigue sin nuestras pisadas, sigue sin abarcarnos en su arena infinita. Otro día se intuye una pelea pero la pelea no tiene lugar. La pelea era algo virtual, no llevadero a la realidad. Nos aguantamos unos a otros nuestros defectos de un día para otro para que exista la convivencia, tan necesaria.
miércoles, 9 de septiembre de 2026
La Isi, mi tía, la última vez que la vi, decía: ¿dónde estamos? Y cuando me despedí, me dijo: ahora tú te vas y yo me quedo aquí (en la residencia) Y me dio mucha pena. Creo que la iré a ver otro día para que no esté tan sola, para que vea una cara conocida, aunque no sé si ya me conoce. La enseñaré fotos, como hace mi hermana, a ver si se da cuenta de que yo soy uno de "los mellicines", como decía ella. Pero creo que tantas horas que lleva mi tía sin alicientes, sin motivos para divertirse, etcétera hacen mella en ella. Pero yo me siento con la obligación de ir a verla pues la Isi es la hermana de mi madre y nos quería mucho y paseaba conmigo hasta la "casa fácil" que había al fondo de la avenida España después de que yo estudiara loa temas de oposición. Y mi tía Isi siempre ha ayudado, como mi tío Francisco, q. e. p. d. Por lo menos, siempre han estado ahí.
Hay fantasmas en la vida. Fantasmas que han estado antes que tú en todos los sitios que has estado tú de verdad. Hay fantasmas que dicen: he estado allí una hora con él. ¿No te lo ha dicho? Y los fantasmas no leen libros. Sus propios inventos superan cualquier libro. Cualquier libro que no tenga sujeto, verbo y predicado. Los libros que inventan los fantasmas están hechos de invenciones propias. Pero los fantasmas pueden tener también ideas buenas para los demás. Pueden llamar a una ambulancia cuando se precise o pueden llevarte de excursión algún día. Y esto es de agradecer. Las cosas buenas lavan las malas. Los que dicen mentiras obran con verdad en otra ocasiones. Hay fantasmas majos, creo.
Los psiquiatras recetan sal de litio pero no saben cómo funciona. Los psiquiatras también recetan otros medicamentos que te retienen la dopamina en el cerebro. La ciencia psiquiátrica, como la psicología, está en pañales, nació ayer. 70 pavos vale una consulta de psicología para que hables y hables en balde delante de una estúpida que ni te entiende ni te entenderá. ¿De cuánto estamos hablando?, dijo la hija de puta de la psicóloga. Y así todo. Los enfermos mentales estamos vendidos a un sistema defectuoso del tratamiento de nuestra enfermedad. La vida de un enfermo mental, como tenga muchos altibajos, va de culo. Yo procuro beber mucha agua por lo de las sales de litio y porque fumo. MUCHA AGUA.
¿Qué te gusta más, las matemáticas o la lengua? Ninguna de las dos. Me gusta jugar a la Nintendo. Unos padres ignorantes hacen hijos ignorantes y a los 12 años quizás esos hijos hayan oído hablar de cosas culturales de los que sus padres no han oído jamás. Pero a esos hijos, las cosas culturales, por un oído les entra y por otro les sale porque en casa no se oye hablar de nada cultural. Solo de la palomita que preñó a la virgen y un poco de los curas, pero muy poco. La gente de casa no ha leído un libro en su vida y, si lo ha leído ha sido prestado, nunca comprado. Y la cultura, en casa, brilla por su ausencia, pues no tiene esa casa una triste biblioteca. Y, así, ignorantes ellos e ignorantes los otros, avanzarán en medio del mundo a ver si el hijo se mete futbolista o destaca en el bádminton, disciplina esta rara de ver y de entender. Pero no. Los hijos ignorantes no destacan en nada que no sea: quiero esa camiseta, quiero comer lasaña y leche merengada y asuntos de estos.
martes, 8 de septiembre de 2026
Los gorriones andan dando saltitos en la plaza. Existió el libro de los gorriones en el que estaban los poemas de Bécquer. Existe la catedral del mar y la zona cero. Existo yo, que no es poco. Las avenidas no se tuercen con facilidad, por eso son avenidas. La vendimia trae trabajo y luego, vino. ¿Quién vino? Vino el señor de las flores. La dudosa luz del día me parece que es el título de una novela bastante antigua. Cela, Camilo José Cela, logró ser Nobel. Qué tío, diría uno de mi pueblo. Hay que ver qué tío. Así fue pasando el día y tan contentos de que no se torciera malamente. El ayuntamiento reparte horas de cola y de preocupación. Evidentemente, esta tarde no tengo qué hacer. La vida se descompone en colores de todos los tipos posibles.
Ayer fue un día malo. Sin comer ni beber y echando líquidos por el ano continuamente. La colonoscopia no fue dura de llevar, apenas lo pasé mal. Lo peor es lo previo: esos medicamentos asquerosos, esa sed que me duró todo el día, ese estar en casa toda la mañana por miedo a cagarme en los pantalones. Al llegar al hospital nos hicieron esperar un poco. Luego, en la cama, me pusieron una vía y, después de una media hora, entré en la sala de operaciones. Hay una pantalla de ordenador donde se ve todo el interior del intestino. No sentía apenas nada. Cuando me dolía, gritaba y las cirujanas o lo que fueran, aflojaban. Dicen que solo es una prueba pero lo previo a la prueba es asqueroso de vivir.
domingo, 6 de septiembre de 2026
Dosis 1 a las 7 de la mañana. Todo sea por la causa. Por mi salud. La vida te trae sorpresas no muy agradables de experimentar. Me he estado acordando de mi padre toda la semana. Ojalá soporte el hombre toda la presión. Los lunes son inciertos, son paradójicos, son azarosos. El fresco aire de la madrugada me refresca las sienes. Un amanecer que me brinda el día, yo que no veo amaneceres. Unos dicen que madrugan mucho y luego es mentira. Esperando, esperando. A ver qué tal día paso. Espero no marearme o cosas así. Las madrugadas se suceden sin mí. A las cuatro de la mañana no hay ni rastro de nadie por las calles. Pero a las 6 y media he visto desfilar a un trabajador de mi urbanización y se oía llorar a un niño.
Creo que todos padecemos ese hormiguillo que da la pura existencia en la mente o en el alma. Nos sabemos mortales y eso duele. Si la vida es penosa, peor aún. Cuando miramos al mar o a las verdes hojas de los álamos un mediodía de domingo, sentimos que ha pasado el tiempo porque el líquido elemento nos abruma con su inmensidad o las hojas de los árboles nos acogotan por su perfección natural. O es que ya es domingo y ha pasado la semana y nosotros con ella y aquí estamos. Y somos como hojas al viento o pececillo en el mar que va de acá para allá disputado de las corrientes. La vida es eso que nos ocurre cuando pensamos en nuestra muerte, nuestro pasar en el mundo. Y no asentaban la cabeza.
Noto cierto relieve en lo que escribo aquí. Podría ser esta sección como escribir en un diario, como escribir en un sitio que tuviera cierto eco. Me acuerdo ahora de una novela de Alberto Moravia titulada "El tedio". Sale un pintor de clase alta que no pinta en absoluto. Pero me gustó muchísimo el estilo de esta novela y quise escribir otra con esa forma de narrar. También leí una novela de otro italiano: Cesare Pavese. Se titulaba "La playa" pero no me gustó mucho su forma. Quizás escribir aquí sustituya el escribir historias. Pero digo eso: lo veo como algo relevante, como algo de interés, aunque a nadie pueda interesarle mis gustos literarios.
sábado, 5 de septiembre de 2026
Si pudiera no pensar en nada, qué bien me iría. Aunque solo fuera por cinco minutos. Los filósofos tenían sus maneras de encontrar el conocimiento y crear una doctrina con él. Yo veo a Nietzsche demasiado difícil. Todo lo de ese pensador se reduce a: Dios ha muerto, viva el hombre. Yo leí un libro suyo donde aparecen osos que hablan, mendigos, gente que quiere subir a una montaña... Y luego está eso del león, del camello que yo no entendí nada aunque me lo repitieran cien veces. Hay una cancha de futbito y luego están esos filósofos. Yo entendía más del balón que de todas esas monsergas de pensadores que pensaron un mundo que no es. Al mundo hay que dejarle que dé vueltas, sin pensarlo mucho. Y por fin ya he escrito 4 blogs. Me ha costado, la verdad.
Cuando estuve en la RAE, hubo dos compañeros agradables a mí que decían: cuando se acaba el tabaco por la noche yo busco las pavas (colillas) en el cubo de basura y me las fumo. Yo les contesté: no he hecho eso en mi vida. Hubo una chica asturiana que se quedó trabajando allí. Yo me busqué la vida en la educación pública. Luego me llamaron de esa academia para darme trabajo pero les dije que ya trabajaba en enseñanza. Había un menda, Román, que era muy majo y que estaba enfrente de mí. Anda que no se rio con mis chistes. Y yo me reí con los suyos. Tiempos aquellos que volaron fáciles, entre amigos y amigas de trabajo, entre papeletas y grabaciones en el ordenador.
Decía Paracelso que no debemos contar lo que hacemos y que debemos pasar media hora en nuestra habitación sin pensar en nada. Como mejor se está es pensando en nada. Pero es un lujo que solo los adelantados de la meditación pueden darse. Gandhi decía que el ser humano debía rezar a sus dioses. Gandhi tenía mucho respeto por la figura de Cristo. Cristo es un personaje histórico y la palomita que preñó a la virgen no es tal. La gente se cree que son inventos de los curas. Fue Cristo y sus apóstoles los que difundieron la fe por todo el mundo. Tiempo de prodigios que no volverá. Hay una novela que se titula "La ciudad de los prodigios" pero en ella no hay prodigios al estilo del año 30 después de C. Los tontos no caerán del burro y seguirán pensando en lo mismo que les hablan en determinadas emisoras de la radio. Una vez, una que se las da de historiadora dijo: como todo eso de la virgen es mentira... Y se quedó tan ancha. No todo es mentira ni invención. Es un asidero para los malos ratos.
A ver de qué escribo. Decían de Umbral, ese escritor y periodista, que escribía como meaba. Perdió el Madrid con el Betis 1-0. Pues vaya con el Madrid. Son prácticamente, las 10:00. Sin que nadie lo note el sol se trepará al cielo en un mediodía consabido y quizás en soledad. Veo mucha gente sola por la calle. La soledad es un mal que azota la ciudad. No hay compañía. El chiste dice: somos de movistar, ¿quiere cambiar de compañía? Y dice el menda: sí. ¿Y en qué compañía esta usted ahora? Ahora estoy con mi mujer y mi suegra. En fin. Todos queremos cambiar de compañía. El casado quiere ser como el soltero y el soltero como el casado. A ver si nos ponemos de acuerdo. Yo pasaba por aquí.
viernes, 4 de septiembre de 2026
Si Juanita está de vicio, acompáñala al servicio, decía una canción. La verdad es que el género femenino se está instalando en todas las ocupaciones posibles. Sigue habiendo mantenidas, que es palabra muy fea, a desterrar. Pero las seguirá habiendo. Todo el mundo sabe lo que son. Sabina habló de una princesa. Ahora es demasiado tarde, princesa. Y me gusta este verso, también de Sabina: con sus veinte minutos de fama, retiró a su mamá. Es de una canción que se llama Barbie Superestar. La vida da y quita, la vida es maravillosa cuando estamos de vacaciones bien comidos y servidos. La vida llama a la puerta de tu casa y, a lo mejor abres y no es en balde.
Ayer me senté en un banco y, acto seguido, se sentó un tipo, móvil en mano, aplicado al oído y empezó a llamar gilipollas a mucha gente durante un rato. Luego se calmó y habló con normalidad. Luego, vi pasar a un chino con una rubia de la mano. Hacían una extraña pareja. Me parece que hay una película que se llama "La extraña pareja", que no va de amor, sino de dos amigos. La vida se reparte por tandas de desgracias pequeñas o grandes. El amor es fundamental en esta vida, lo dice Enrique Rojas, el psiquiatra, y lo digo yo ahora, que soy un pobre escribiente. Muchos andan pensando solo en sí mismos y se pierden el amor a los demás. Una calle de París.
Yo he estado en Santander, bañándome en la playa del Sardinero. También he estado en San Vicente de la Barquera. Y estuve en Bilbao, que se va por una carretera muy larga embocada en edificios hasta la ría. He estado en la Manga, en Cartagena, en Sevilla, en Córdoba, en Málaga. Y el último destino vacacional que tuve fue Soria. Dice la canción: voy camino Soria, tú, ¿hacia dónde vas? En Soria hay dos caminos: uno de ida paralelo al Duero y otro de venida por la otra orilla. En un puente de ese camino de vuelta, hay una pintada que pone: stop pintadas. Soria está pintada de arriba a abajo. Soria dice: huelga y yesca. Andan los torreznos fritos como las piedras. La mañana de mañana.
Esto va que se mata, decía el albañil. A fin de mes cobró ese albañil 2780 pavos. Todo el que trabaja, gana mucho dinero. Estuve yo en el Carrefour, vendiendo libros de texto, la vuelta al cole, se llamaba. Y, por hacer un inventario un domingo y llegar siempre pronto al trabajo, supongo, de los 90.000 pavos asignados al mes, cobré 165.000. No me lo creía. Para mí eso era un pastón. Hasta mi madre dijo si no estaba yo robando algo. Todo el que trabaja gana un buen dinero hoy en día. No tengamos pena del obrero, que cobra bien. Más bien, tengamos pena de los vagos y perezosos de este mundo que no salen adelante. Pero yo creo que ante la pereza nos volvemos todos un tanto incomprensivos, no la toleramos bien. Barcelona ciudad. Loquillo.
La Tierra se está partiendo en dos, dice una noticia que yo no entiendo. Otra vez aquí a expresarme, a decir cuatro cosas. Yo digo también a veces de mi vida para los cotillas que pueda haber en esta sección. A mí me llama la atención la historia del comunismo. Dijo un filósofo que todo se disuelve en la Historia. Los ingleses tienen dos palabras para la palabra única "historia" en español. Tienen "story" para un relato de ficción y tienen "History" para la Historia con mayúsculas, la Historia de la Humanidad. El comunismo se ha disuelto en la historia, como siempre digo, sin haber llegado a la dictadura del proletariado. ¿Cómo sería esa dictadura? No lo sabemos pero a mí me da que sería bastante cruenta. En fin, todo avanza, al progreso con mayúsculas nadie lo para pues el ser humano siempre ha estado ávido de avances, de descubrir cosas. La vida no para ni un instante y, si te toca a ti, te tocará a ti.
jueves, 3 de septiembre de 2026
Uno lee la Biblia y está llena de batallas y guerras. Luego, está el libro de Job, que yo he usado mínimamente en una novela mía. Los amigos quieren consolar a Job, pero parece que no lo consiguen. Todos somos Job y todos somos Jonás y en este mundo no se instalará nunca el paraíso. Porque en este mundo existe el pecado. Aquí la envidia y mentira me tuvieron encerrado, dice fray Luis de León. Mientras exista la mentira, no existirá el paraíso en la Tierra. Dice Cervantes que la verdad siempre va detrás de la mentira y llega tarde siempre a imponerse. Son las 10: 45. Hoy comemos monchetas una vez más. La vida es compleja. No se puede resumir en un tratado ni social, ni político, ni religioso. Aunque religioso quizás sí, porque el tratado religioso proviene de Dios, no de un hombre confundido.
El comunismo quizás funcione como una religión: creer en lo que no se ve, que es la dictadura del proletariado. Y además, el proletariado ha cambiado mucho. La gauche divina quiere convencer a ese que hace cemento de que debería hacer la revolución. Los comunistas de hace 100 años le daban al asunto un barniz de existencialismo: debemos comprometernos en este mundo con un ideal porque si no, nuestra vida es absurda. El mito de Sísifo pende de los progresismos de ayer y de hoy. Hay que ser activista, enterarse de por dónde va la gente, criticar duramente a la ultra derecha. Los comunistas creen en algo que no sucedió en la historia, que nunca tuvo lugar. Y la religión cree en un Dios. ¿La palabra de Dios es más verdadera que la palabra de todos aquellos que hablaron del paraíso comunista en la Tierra? No se sabe. Los evangelios hablan de prodigios y fe. Marx habló de que la historia se somete a la lucha de clases. ¿A quién creer? La gauche divina cree en el obrero, pero de lejos, en sus urbanizaciones de lujo.
Los discapacitados entramos gratis en los museos, pero a mí no me gustan mucho los museos. Estoy harto de ver la familia de Carlos IV en los libros. Son todos muy feos. Y estaban corruptos. También he visto el retrato de Velázquez de un cardenal que dijo del cuadro: troppo vero. Este tenía cara de avispado. Hay que ser avispado para entrar en la curia. La curia exige discreción y saber de las personas y saber qué decir y qué callar. La curia son esos que mandan, la curia no tiene escrúpulos. La curia gobernante es atea en España. No me gustan los ateos porque si no creen en nada, ni en Dios, se puede esperar cualquier cosa de ellos. Bueno. La curia es la curia y cartucho en el cañón.
Los educadores infantiles han perdido mucho dinero con las huelgas. Quieren que se reconozca su valor didáctico, que se los equipare con los demás profesores. Ojalá ganen los derechos que piden. En El Ferrol, me parece, van a abrir una empresa automovilística china. Ha muerto una cantante de jazz, no sé si es mayor o joven. En la foto, sale joven. Han empezado las tertulias y entrevistas. Han empezado las clases. Esto da normalidad a las familias. Hay familias numerosas, como me dice un vecino, con tres hijos. Quizás salga un poco a la calle a ver qué veo. Ayer hubo una manifestación muy numerosa en apoyo a Ceuta. Algunos marroquíes se van a su país diciendo que este ha sido el peor mes de su vida.
Qué frío hace, dijo el tipo al entrar en la oficina. Nadie le contestó. Era ya común que le trataran como un apestado en el trabajo. Decían de él que era un lameculos del jefe. Volvió a decir eso en el bar y tampoco le contestaron. Hasta que hizo una temperatura de 20 bajo cero. Y ya no hacía falta decir que hacía frío. El frío ocupaba intensamente las oquedades del cuerpo, las extremidades, los pliegues de grasa de la espalda. El frío lo ocupaba todo. La gente fue a la compra una vez solo pero vino cargada de productos llenos de grasa para pasar el frío extenuante que hacía. La ola polar se dejó notar ampliamente en las carnes de los ciudadanos. Y ya al hombre este que decía que hacía frío, le cayó encima el sambenito de gafe. Lo que le faltaba.
miércoles, 2 de septiembre de 2026
Tengo que hacerme una colonoscopia. Para ello debo estar cuatro días ingiriendo solo arroz y pasta. Y luego tengo que beber de un brebaje para limpiarme las tripas el último día. Estoy nervioso. Paco ya se lo hizo el año pasado. Fuimos y venimos en autobús al hospital. Lo llaman una prueba, no una operación. Mi padre está en el hospital, le han operado del fémur. Yo no puede hacer gran cosa por mi padre, prefiero quedarme en casa con Paco, al que la soledad le podría jugar una mala pasada (rumiar ideas malas todo el rato). Paco está a disgusto con mucha gente, no quiere salir mucho de casa, se está volviendo un poco misántropo y agorafóbico. En fin, son dos palabras raras para decir que no quiere salir apenas de casa.
Le llaman a mi hermano de Puerta de Hierro, el hospital. No sé qué le dirán sobre la operación de la que ha desistido. Pero no se entiende con la señora que le está llamando en estos momentos. Dice mi hermano que ha tenido un verano muy malo, con asuntos que le han removido cosas en la mente. No sé si llegará a un acuerdo con la señora que le llama pero parece que la señora está intentando que se opere pronto, cosa que Paco no quiere. Así que se operará más tarde. Luego hablan de la colonoscopia del año pasado. Luego, han hablado de que le llamarán en cuarenta y cinco días. Luego, ha despedido a la señora caballerosamente y ha colgado.
Mi hermano Paco ha tenido unos días malos: dice que le han venido a la mente ideas negativas, de gente que no le quiere o con la que está en conflicto. Si se le deja solo sin hablar en casa, se pone aún más funesto. Ayer me dijo que hablar conmigo en el escritorio le calmaba, así que estuvimos hablando y tal antes de irnos a dormir. Ayer vi a una señora que me contó que tomaba muchas pastillas y también insulina. Y me contó que no quería vivir más. Y que si no fuera por mi hija, decía. Y que tenía ya 74 años. Y que no quería llegar a los ochenta. Yo le dije que mi padre, con 96 años, tenía más ganas de vivir que mi hermano y yo. Mi hermano y yo no vamos a fiestas, no comemos churros ni porras, no sabemos vivir porque todo parecen problemas.
Hoy ha salido en El País un tipo que ha escrito la historia del siglo XX a través de su familia aristocrática húngara. Ha sido traducida esa historia a 25 idiomas. El tipo tiene solo 23 años. Ya se ha labrado un futuro como escritor. Yo creo que ya puede escribir cualquier cosa, que lo va a vender bien. Yo, por mi parte, me he leído "Nela 1979" que va de una familia extremeña que va a Barcelona. Nela descubre la heroína cuando la heroína era cosa rara todavía. Pero en los ochenta, fue muy prohibida. La historia del padre de Nela es tristísima: pocos días felices tuvo ese hombre, según el escritor, que es hijo suyo. El escritor rastrea la vida de su hermana Nela y, a la vez nos ofrece un panorama de la inmigración interior española y la vida de su familia al completo. Buena lectura y basada en hechos reales.
martes, 1 de septiembre de 2026
¿Y dónde vas a estar que más valgas?, dijo el padre a la hija. El padre detectó ciertos ladronicios en su lado derecho y dijo ya basta de tanta corrupción. Que si programas informáticos que nunca existieron. El otro día vi a unos amigos que viven en un pueblo camino de La Coruña, cerca de Madrid. Hablamos de sus hijos. Uno de ellos se sabe muchos poemas de Antonio Machado. En el hospital, todo sucede de forma escalada. Las camas son muy apreciadas porque descansas y sanas. Los médicos te dan el resultado de tu padecimiento. Porque han visto al microscopio lo que te sucede por dentro. Y ya, si te hacen un análisis de sangre, se enteran de todo. Quizás te sientas culpable de haber estorbado pero las cosas son así. Gente que entra y que sale.
Ayer comí gusanitos en un banco del parque. Me ayudaron a pasar el tiempo. La máquina de afeitar que regalé a mi padre parece ser buena. Hay golondrinas paralelas en ese libro de poetas antiguos. Y se quedarán los pájaros cantando. Nosotros nos iremos y no volveremos más. Andará la plaza de mi pueblo desierta, como siempre. Los martes en Majadahonda aportan ruidos por todas partes. La vida es un cercanías con diversas paradas. Que no te toque a ti, dicen los enfermos. La luna ya ha chillado bastante esta noche. No esperes de la incomprensión nada bueno, a lo mejor la incomprensión te hace llorar. Pero no temas, siempre hay almas que sienten. La bondad está extendida entre la gente. Lo veo con mi corazón pobre. La recompensa estará arriba, muy arriba de este mundo. Haz cosas buenas, hasta las piedras te lo agradecerán.
Un reto. Un acontecimiento futuro. Aplicar la inteligencia y la paciencia a la vez. No nos tenemos que turbar ni espantar. Es solo cosas del destino que te llevarán allí. Poco a poco irán pasando los días y luego, estarás contento de haber dado el paso. Es algo terapéutico. Es algo con sabor a salud. Es la vida que te pega un pequeño repaso por tu interior, por tus ganas de aguantar, por tus resistencias más grandes. Las cosas, a veces, surgen así. Nadie te da explicaciones. Solo que te piden quizás que ayudes a una ciencia, a una parte del conocimiento y, de paso, te ayudas a ti mismo. No será tan duro como imaginas, sino solo un poco la mitad de duro. Una noche sin luna, la noche ideal.
Sin salir de casa, voy a preparar unos tallarines. Del chorizo que quedó de hacer las lentejas, voy a hacer un salsa con tomate, bien picadito el choricito. Hay que aprovechar lo que hay por la nevera. Los días estos últimos de agosto han sido un poco revueltos. Yo he tenido que ir al médico. Mi padre se ha roto un hueso. Paco se ha estresado un poco. Pero parece que todo vuelve a su cauce. El día 7, lunes, tengo una prueba médica, una colonoscopia. A ver si me encuentran algún pólipo. Pero esta prueba es para verme el intestino delgado, creo. He tenido una infección en esa parte del cuerpo. A todo el mundo le salen infecciones. no hay que preocuparse. Todo el mundo lo pasa mal alguna vez. No digas que tú no eres vulnerable, que sí lo has sido y lo serás.
Estoy un poco tenso ahora por la mañana. Las cosas no van todo lo bien que se espera por lo de mi padre, que se ha roto el fémur. Pero todo irá pasando alrededor del día como han transitado la luna y el sol. La luna es plata, el sol es oro. La vida se va cocinando con estas luces en el cielo. La estrella matutina solo es adorno. Dice una canción: con esta estrella que pesa tanto. Lo dice Isabel Pantoja en unos versos que oí en el pasado. Yo también tengo una estrella que pesa mucho. Por los cerros de Cabrera me vengo meando vivo. Estoy preso y no me dejan aliviarme. Mis captores son muy poco comprensivos. Si sé no me rebelo contra el rey. Los rebeldes deben aguantar de todo por eso, por ser rebeldes.