Si hablara de cuando fui profesor o de mi pueblo o de la poca geografía que conozco o de un paseo por Madrid o de la luna que luce con luz prestada no estaría siendo original. Pero he leído muchas veces que nadie es original. Que todo se repite hasta la saciedad. Las novelas más modernas tienen deuda con las ya escritas hace mil años. Para ser original, muchos se dejaban una barba de chivo o discutían en las tabernas sobre la belleza de una mujer. O proclamaban manifiestos de corrientes literarias que querían ser rompedoras. El único manifiesto que rompió con todo fue "El manifiesto comunista". Y ese sí que fue original. Sobre todo porque aplicaba a la filosofía una praxis, praxis que no se cumplió. A lo mejor, si hurgamos en la historia anterior al comunismo podríamos ver que ya hubo algo de esas ideas en la antigüedad. Hubo, en la antigüedad, una idea social, un deseo de igualitarismo, un propósito de que la riqueza se repartiera. En fin. No hay nada nuevo bajo el sol.
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