Es de muy mala educación hacer luz de gas a una persona. Son gentes, estas de la luz de gas, que no han estudiado nada, que no han leído, que no saben siquiera qué es hacer luz de gas. Pero lo hacen y se ponen a hablar de los vecinos, de la iglesia, de dinero. Y al que hacen luz de gas se cansa, se fuma un par de cigarrillos y se larga. Porque esta gente no sabe comportarse con los demás. A lo mejor se creen un poco el ombliguito del mundo, un ombliguito muy pequeño pues no dan mucho de sí, un ombliguito muy remirado y muy orgulloso de ser ombliguito pero nada más. El tránsito de la vida les arrojará a los placeres estúpidos y al gasto. Pero nunca abrirán un libro para saber que hacían luz de gas a una persona.
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