Alrededor de mi casa, siempre suenan ruidos. Esta mañana es una motosierra que quizás esté podando. A lo largo de la jornada suenan sirenas, suenan pitos de coches, suenan voces de gente, suena el agua de la piscina. Y así. En la plaza de mi pueblo, no suena nada. Me la imagino así: un silencio, una quietud inmensa. Un cuadrado que hace el ayuntamiento y cuatro casas que no despiden ni un sonido, ni el más leve sonido. El silencio es fundamental para los seres humanos. Los seres humanos aman el silencio. Nos hacemos en el silencio cuando pensamos. Nos gusta el silencio porque parece que las ideas surgen en él, las grandes ideas, la emoción más bonita. Se daría dinero por el silencio.
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