Ayer fue un día malo. Sin comer ni beber y echando líquidos por el ano continuamente. La colonoscopia no fue dura de llevar, apenas lo pasé mal. Lo peor es lo previo: esos medicamentos asquerosos, esa sed que me duró todo el día, ese estar en casa toda la mañana por miedo a cagarme en los pantalones. Al llegar al hospital nos hicieron esperar un poco. Luego, en la cama, me pusieron una vía y, después de una media hora, entré en la sala de operaciones. Hay una pantalla de ordenador donde se ve todo el interior del intestino. No sentía apenas nada. Cuando me dolía, gritaba y las cirujanas o lo que fueran, aflojaban. Dicen que solo es una prueba pero lo previo a la prueba es asqueroso de vivir.
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