Llevo unos días que no tengo ganas de escribir. Para escribir sobre lo mismo, sobre el paso del tiempo, ya está el paso de tiempo haciendo de las suyas para que yo, encima, lo subraye tontamente. No tengo ganas de decir que se quedarán los pájaros cantando. No soy yo nadie para explicar que nos hacemos viejos. Ayer me sentí bastante viejo y cansado. Los domingos se ciernen como avechuchos imbéciles hasta mi alma y la perjudican. Estoy un tanto deprimido, cosas de mi enfermedad. A ver si remonto este estado de tristeza y viene otro de estar más acorde con la vida que llevo.
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