martes, 29 de septiembre de 2026

 Ni me planteo ponerme a escribir ningún relato, aunque quizás me viniera bien intentarlo. Para contar mis demonios y fantasmas. La soledad es uno de esos demonios o fantasmas. Me he quedado solo. No tengo amigos. Los que tenía ya no me valen. Tengo que aprender a estar vagabundeando por la ciudad. Salgo por las mañanas a la calle y no veo a nadie con quién charlar. Sin embargo, ayer hablé con Rafa, un vecino que está algunas tardes por Taberneros. Hoy voy a comprar los euro millones pero si tuviera algún amigo nuevo, lo preferiría a los millones. Solo le pido a Dios eso: tener a alguien con el que echar una parrafada.

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