Estas cosas que escribo no las pienso, no sé muy bien de qué voy a escribir cuando me levanto por las mañanas. Los temas surgen y ya está. Algunas veces, son quejas por el tratamiento que he tenido por determinadas personas, a las que ni siquiera cito. Se dice el pecado pero no el pecador. Me imagino lo que pasará en Aluche. En Aluche habrá un niño o una niña que nada más despertarse y desayunar, se lea algún libro de los que se compra con la paga de sus padres. Y poco a poco armará una pequeña biblioteca personal. Y poco a poco se inclinará a escribir en un cuaderno algunas descripciones de personas que él o ella conoce. O quizás ya haya creado una trama en la que no hay, creo yo, ningún asesino. Quizás sí haya un fantasma o un aventurero de las selvas amazónicas. Quizás, estos aprendices de escritores sueñen con viajar, con coger un avión e irse a París o Nueva York, donde pasan todas las cosas. Sí, es así. Lo que ocurría en París ahora pasa en Nueva York.
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