sábado, 19 de septiembre de 2026

 Mi padre tiene ya 96 años. A mi padre se le ha roto el fémur por la vejez de sus huesos. Cuando voy a verle, es él el que me da ánimos porque tiene ante la vida un optimismo contagioso. Desea volver a andar así que hace "mucha gimnasia". La pena es que se le han ido las ganas de comer porque anda con una diarrea fuerte. Este domingo le iremos a ver Paco y yo. Los domingos en la residencia son muy aburridos porque hay pocos usuarios, se los llevan a casa a comer la paella. Tiene un par de semanas más para volver a andar y no estar "como un muñeco" sentado en una silla de ruedas. Mi padre se ha esforzado toda su vida y sigue esforzándose en la actualidad.

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