miércoles, 16 de septiembre de 2026

Cuando estuvimos en Gijón dimos muchas vueltas por el paseo marítimo. Nos hartamos del paseo marítimo. Lo más curioso que vi yo en Gijón fue un círculo grande de sardinas dando vueltas sobre sí mismo. Eran las sardinas como nosotros: venga dar vueltas. Los bares de Gijón son apestosos. En cada bar había una vitrina con un bollo rancio y asqueroso. Yo leía los periódicos locales y en ellos siempre salía una reyerta nocturna saldada con un muerto o un herido. Gijón a mí no me gustó. Me bañé en la playa solo una tarde porque Paco no quería exponerse a las olas y a la arena. El hotel en el que estábamos era de gente estirada y trajeada y nosotros dábamos un toque vulgar, con chanclas y sin corbata. Vaya rollo Gijón. Fuimos a Oviedo. Fuimos a Avilés. Tus cabellos dorados parecen el sol.


No hay comentarios:

Publicar un comentario