Parece que los niños tienen que aprender a no interrumpir conversaciones, a estar sentados, a decir las cosas sin chillar, a respetar a sus mayores y otros tantos etcéteras que son de cajón en una familia más o menos normal. Yo tuve que lidiar con ese tipo de niños que se creían que el aula era un centro recreativo. En familia, no es que sean los reyes de la casa, es que son los tiranos de loa padres. Todo lo piden por imposición: quiero esto y lo quiero ahora. Si les dicen que esperen a comer, enseguida meten la mano en la comida. Si les dicen que no chillen, chillan más. Menudo manojo de petimetres se están criando así en este mundo. No tendrán tolerancia al fracaso porque todos sus caprichos son colmados al instante. A lo mejor, estos niños son un peligro para la sociedad futura, no solo para las familias.
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