viernes, 7 de agosto de 2026

 El día no favorece la imaginación. Las palomas son esa suerte de dolores sin alma. Yo ya me dejado llevar por la solitud, como decía Rodoreda. Esta escritora todo lo ponía mal, no creía en el ser humano o creía solo en su maldad. Hay gente que no se ha cultivado en la vida, no ha leído un libro, no sabe quién fue Lupercio Leonardo de Argensola. Acabo de leer las poesías de unos cuantos poetas. Hay uno que siempre está en camas ajenas y luego describe la despedida en un amanecer de ciudad, tranquilo y duro como el asfalto. Un día entré en una biblioteca de Conde Casal de mano de una fumadora y encontré allí a Lupercio Leonardo de Argensola, que vivió en Zaragoza hace 400 años. Luego, tuve que desandar lo andado. Los anaqueles de hierro de aquella biblioteca, no sé por qué, los recuerdo muy nítidos, qué hijas de puta son algunas.

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