Dice Santa Teresa, la de Ávila de los caballeros: nada te turbe, nada te espante. Dios no se muda, todo se pasa. Con la paciencia todo se alcanza. Quien tiene a Dios, nada le falta. Son palabras sabias sobre la vida, sobre la humanidad que a menudo está angustiada, contristada, agobiada. Nada nos turbe, pues. La vida es dura, sí. Hay que renunciar a cosas, hay que aguantar desprecios, que te marquen por cualquier enfermedad o defecto. La gente es así, se ríe de los cojos, de los locos, de los feos, de los tuertos, de todo el mundo se ríe cuando este todo el mundo falla. Y fallamos bastante a menudo pues la vida nos pone en un brete enseguida. Y luego, cuando te toca a ti, te acuerdas de que reías. Y no quieres risas para ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario