Ayer me dormí tarde y por eso hoy me he despertado también tarde. Ya está el molinillo de la mañana. Ya está la taza del wáter. Y el agua y los cigarritos. Podría a estas horas escribir los versos más hermosos del mundo. Pero la luz del día me lo impide. La gente va al mercadillo, a comprar. Yo ya no salgo a la calle. Es mediodía. Los tenderos abren de par en par su mercancía que es su razón de ser. Los taxistas acarrean gente. Y la mañana va pasando. Pasando de mí y de otros muchos. El mundo va rotando y cumplirá el día. La noche llegará tarde. Prohibido sufrir. Prohibido tocar. Oigo voces a lo lejos.
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