Lo que yo veo no lo ve nadie. Veo un sol y la brisa. Veo vecinos extraños. Veo casi el fondo del vaso vacío. Me precio de observador y veo al funcionario y al psiquiatra y al alcohólico de la cara arrugada. Amortizo con mi mirada la sed de vivir. Voy con mis ojos por delante, voy observando la pobre vida de unos que no saben ni leer ni escribir. Los analfabetos no existen pero sí existen los que ni leen ni escriben. El 90% de los españoles no escriben. Ni un pobre diario escriben. Ni un cuento de final feliz para leérselo a su hijo. Los padres no inventan cuentos para sus hijos. Así nos va.
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