Bebo agua. Es lo único que sé hacer: beber agua. Podría beber vodka, ginebra, güisqui, pero bebo agua. Así las heces se reblandecen y los intestinos se depuran. El hospital está cerca, a unos dos kilómetros tan solo. Si hubiera algún percance, se llegaría pronto. He metido unos platos y cubiertos en el lavavajillas y ahora está funcionando. Hace un ruido como de agua que corre. Mi hermano está con sus cosas. Siempre le pasa algo, algo inusual, algo propio y personal y único. Esta vez es que se ha hecho una herida en un talón por llevar unas zapatillas que le han hecho herida. Mi hermano es un poco gilipó. Mi hermano es el pupas. Le pasa de todo. La vida es como un muñeco travieso que se pierde por la casa y nadie lo encuentra. Parecen días de largo poder del sol, de mucha tirada de brillo y resplandor. Los libros están ahí. No estoy peor que un tío en una silla de ruedas o con una enfermedad dolorosa.
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